3 de septiembre 2004 - 00:00

Bonistas: se equivocó Lavagna, lo retaron y dio marcha atrás

Una gran confusión generó ayer el ministro Lavagna con su anuncio de mejora de la oferta por el default. Había señalado el miércoles por la noche que los que aceptaran la propuesta oficial recibirían lo ya prometido, pero que, además, se iban a repartir el dinero (en bonos) de los que la rechacen. No será así. Ahora prometen en el Ministerio de Economía que con el dinero excedente recomprarán deuda en el mercado. Ejemplo de esto es lo presupuestado para 2005: se deberían pagar intereses por la deuda renegociada por u$s 1.200 millones. Pero si acepta la oferta 60% de los bonistas, sólo usarán u$s 720 millones. Los u$s 480 millones excedentes los utilizarán para recomprar esos nuevos bonos. En realidad, Lavagna quiere pasar el mensaje a los acreedores de que no habrá dinero adicional para los bonistas que no acepten la propuesta. Se gastará todo lo previsto. Pero ayer generó críticas de varios sectores. Primero fue desde EE.UU.: la SEC, el organismo que regula el mercado estadounidense, se quejó y ahora podría demorar más la autorización de la oferta argentina. Es porque prohíbe a funcionarios que hagan anuncios públicos en medio del proceso. Ya había advertido a Lavagna por la solicitada publicada en «The New York Times» con personalidades que avalaban la quita. También hubo reclamos de los bancos que asesoran al gobierno en este proceso por el repentino cambio de reglas del equipo económico. Los acreedores, mientras tanto, siguen asegurando que la oferta tendrá un rechazo generalizado tal como está planteada.

Roberto Lavagna
Roberto Lavagna
La Secretaría de Finanzas debió salir a aclarar ayer las declaraciones del ministro Lavagna sobre la eventual mejora en el pago a aquellos bonistas que acepten la oferta. Desde primera hora, ejecutivos de los bancos que asesoran al equipo económico en la operación y hasta técnicos del Fondo Monetario buscaron interiorizarse de detalles de los dichos del ministro de Economía realizados en una reducida conferencia de prensa en el Salón de Cuadros el miércoles por la tarde.

Lavagna
había señalado en esa oportunidad que todo lo que el gobierno tiene previsto pagar a acreedores, se lo dejará para los que acepten la oferta del gobierno. «No vamos a especular sobre ello. Luego veremos cómo lo asignamos», señaló.

• Culpas

El mercado comprendió (ver nota en página 2) que el gobierno mejoraba la oferta a acreedores ya que implicaba montos superiores para aquellos que ingresaran al canje. Lavagna lo desmintió y una vez más, descargó culpas en la prensa «que no lo interpretó bien».

Con el correr de las horas se conoció la real intención del equipo económico en el plan para salir del default.
Trascendió que
Lavagna apunta a lo siguiente:

• Del total de intereses que el gobierno tiene previsto pagar por los nuevos bonos que reemplazarán a los que hoy están en default, parte se destinará lógicamente a quienes acepten la propuesta. El monto restante, se aplicará a recomprar esos nuevos bonos en el mercado financiero, operación conocida como «buy back».

• No significa, como dijo el ministro el miércoles, que lo que estaba previsto pagar de intereses para los que rechazaran la propuesta, tendrá como último destino a los que la aceptaron.

En realidad es un mensaje que quiso pasar Lavagna a los principales grupos de acreedores: «No habrá nada de dinero para los que no acepten ingresar en la oferta. Nos lo gastaremos todo».

Para los que acepten la propuesta de canje, poco cambiará. No recibirán bonos o dinero adicional a lo ya previsto (por ahora). Sólo tendrán títulos que cotizarán a más alto precio si es que Lavagna cumple con su promesa de recompra.

• Ejemplo: en 2005 está previsto pagar u$s 1.200 millones de intereses por los nuevos bonos. Si acepta 60% el canje o la propuesta, se deberán pagar menos intereses, de u$s 720 millones. Con los u$s 480 millones restantes, se recomprarán esos bonos en la plaza financiera. Es la promesa oficial.

Ayer entre el grupo de bancos que asesora al gobierno hubo preocupación por las repercusiones de estas idas y vueltas en la oferta a acreedores. La Securities and Exchange Commission
(SEC) en EE.UU., el organismo de contralor de mercados, puede retrasar aun más la autorización para que el gobierno efectivice la propuesta.

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