3 de septiembre 2004 - 00:00

Bono Aconcagua: un caso testigo

Roberto Lavagna utilizó como excusa el bono Aconcagua de la provincia de Mendoza en su reunión del martes con el director gerente del FMI, Rodrigo de Rato. Fue, obviamente, al momento de hablar de la oferta argentina por el default en la que el titular de ese organismo presionó por una alta aceptación de la oferta.

«Mendoza está efectuando una propuesta a sus bonistas e inicialmente estimó que iba a tener 75% de aceptación. Ahora se contentan con 50%», le dijo Lavagna. Lo cierto es que el proceso de renegociación es bien diferente al del gobierno nacional. El bono Aconcagua está actualmente en un proceso de reestructuración mientras la provincia trata de evitar entrar en cesación de pagos.

Apuntan a reducir el costo financiero y extender el vencimiento del capital principal sin efectuar quitas. Para ello, están proponiendo a los bonistas un nuevo título con vencimiento en 2018, amortizaciones parciales desde 2006 y un cupón de intereses de 5,5% anual. Ori ginalmente, la deuda vencía en 2007 y pagaba una tasa de 10% anual.

Los bonistas extranjeros están decididos a rechazar la propuesta.
Ayer hubo un « conference call» de los principales tenedores y se coincidió en solicitar a la provincia que mejore la oferta para aceptarla. Además, se pedirá una aceleración de los pagos la semana que viene, ya que mañana vence un cupón de intereses que no será pagado por la provincia.

«Mendoza tiene margen para pagar el bono tal como fue emitido. No se entiende por qué va a la reestructuración», explicaron acreedores. Además, ayer hubo una tensa reunión entre bancos extranjeros que poseen títulos Aconcagua con autoridades del Ministerio de Economía provincial con resultados muy negativos.

Esta oferta a acreedores de Mendoza preocupaba a Lavagna. Es que según explican fuentes del Palacio de Hacienda, «una oferta tan benigna de Mendoza a sus acreedores pone presión para que el gobiernonacional mejore la suya». Aun así, esa provincia inicialmente estimaba y fijaba como monto mínimo para que se concrete el proceso u$s 181 millones, que equivale a 75%. Recientemente lo debió reducir a 50,5%, y trascendió que la provincia ya contaría con ese nivel de aceptación. Los acreedores tienen plazo para participar de la oferta de Mendoza hasta el 15 de octubre, pero ya anticiparon que el cupón de intereses que vence mañana 4 no será pagado.

La estrategia de Lavagna pasó por mostrar la dificultad que existe en lograr una alta participación en la renegociación de la deuda.
Lo cierto es que los papeles mendocinos están distribuidos en una menor cantidad de bonistas, y hay grandes inversores, que compraron a muy bajo precio, que apuestan a trabar la operatoria hasta no conseguir una mejora aún mayor de la propuesta. Aun así, al gobierno nacional le resultará sumamente difícil llegar a 50% de aceptación de Mendoza sin mejorar antes su propuesta.

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