18 de noviembre 2021 - 00:00

Bonistas siguen enojados: valores de la deuda, en niveles de default

Por ahora prima una fuerte desilusión. Y la intención de no apostar por los activos financieros argentinos. Ni el resultado electoral de derrota del oficialismo, ni el llamado a un acuerdo con la oposición, ni la posibilidad (aunque aún lejana) del Facilidades Extendidas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) potenciaron el interés en los papeles argentinos. Todo lo contrario.

Los inversores siguen enojados con el país y su clase dirigente, y mantienen los bonos de deuda reestructurados en agosto de 2020 en niveles de default; cotizando en humillantes valores de entre 33% y 39%. Un standard muy lejano al corte promedio de 54,8% de VPN de la renegociación de la deuda. Y con un riesgo-país que vuelve a navegar por encima de los 1.700 puntos básicos. Y todo eso pese a que los resultados de las legislativas del domingo pasado se asemejaron a lo que los inversores pensaba a priori cual debería ser el mejor escenario político: una derrota contundente, pero no catastrófica para el oficialismo; que derive en la instrumentación de trabas republicanas para el avance de los eventuales intentos radicalizadores del oficialismo legislativo, pero que no provoque una crisis institucional de gravedad. En otras palabras, que haya garantías de continuidad del Gobierno y de sostenimiento del poder de toma de decisiones de Alberto Fernández, pero sin la posibilidad de avances de nuevas leyes antimercado. Sin embargo, y pese a que el resultado se asemejó a esta intención; la respuesta de los primeros tres días de operaciones pos electorales fueron frustrantes. Para todos.

La frustración imita los resultados de las PASO del 12 de septiembre pasado. Un día después de esas elecciones, los papeles lanzados luego de la negociación que Martín Guzmán cerró el año en 2020; vivieron una jornada de revalorización y cierta reinvindicación; luego de haber operado casi nueve meses en precios de default. En promedio estos bonos se recuperaron en el día después de las PASO entre 3% y 5%, superando la barrera psicológica del 30% del Valor Presente Neto (VPN), y llegando en algunos casos como el Global 29 y el Global 38 por encima del 42%.

El resultado negativo para la coalición gobernante en las elecciones del domingo y las expectativas sobre un posible giro ortodoxo para la política económica y financiera del oficialismo vencido, alertaron el optimismo de compra y reposicionamiento de estos bonos. Algunos informes privados incluso recomendaban la adquisición de los papeles ante la certeza que podrían volver al VPN original de agosto pasado, cercano al corte del 54,8% que surgió luego de la negociación de Guzmán de agosto 2020. Sin embargo todo fue efímero, e inmediatamente los operadores, pasaron a la desilusión. Las expectativas de un giro ortodoxo se evaporaron rápido, y la crisis interna del oficialismo derivó en una devaluación de los precios de los bonos, al ritmo de la discusión entre la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y el ministro de Economía. Y, salvo alguna que otra jornada positiva, nunca se recuperaron. Llegaron a las legislativas prácticamente en el mismo nivel de cotización y así se mantuvieron hasta ayer.

Ahora la esperanza es que haya una nuevo raid de crecimiento de los bonos con la llegada de una novedad. La primera sería que el gobierno define su estrategia de mediano plazo con el siempre especulado y nunca concretado giro ortodoxo de la economía; incluyendo la aceleración y cierre de las negociaciones con el FMI. Incluyendo un contenido creíble del proyecto de ley que enviará el gobierno al Congreso en la primer semana de diciembre, con metas fiscales, monetarias, cambiarias y financieras serias y equilibradas en un sendero temporal lograble.

Dejá tu comentario

Te puede interesar