Diálogos de Wall Street

Economía

¿Ya pasó lo peor? Le hacemos la pregunta del millón a Gordon Gekko, nuestro hombre en una Nueva York maltratada por el coronavirus.

Periodista: Le transmito la pregunta que más escucho. ¿Ya pasó lo peor?

Gordon Gekko: Hasta ayer era otra: ¿cuánto más va a subir? Son preguntas que se responden solas. O se responden mal.

P.: De acuerdo. Pero se contestan tarde, y la ansiedad no es nada sutil...

G.G.: Lo peor no pasó. El virus está suelto. La economía está atenazada por nuevas cuarentenas y viejos encierros que se prolongan. Son anuncios que se hacen todos los días, y se cumplen. Desde ya, lleva algún tiempo en que aparezcan reflejados en las estadísticas.

P.: El jueves pasado vimos los nuevos pedidos de subsidio por desempleo trepar a un número que nunca habían rozado: 3,3 millones.

G.G.: El récord previo no había llegado a 700 mil. Y esta semana se espera una nueva tanda aún más nutrida: 3,5 millones. Hay quienes arriesgan 4 o 5 millones. El parate es formidable.

P.: Sin embargo, Wall Street tomó distancia. Se hizo fuerte en las medidas de apoyo de la Fed y en el paquete fiscal del Congreso. Quien pregunta si ya pasó lo peor sabe que la pandemia y la gran recesión son inevitables y que todavía les falta desplegar su potencial de daño. Mira más allá. ¿Qué pispea la Bolsa que no luce aterrada y pisa más firme?

G.G.: Ya pasó una primera etapa de tiro al pichón. La sorpresa inicial, la necesidad de rearmar carteras y encontrarse con mercados paralizados o con muy mal funcionamiento, y con los mercados de bonos del Tesoro a la cabeza del desorden. Todo eso se calmó. La desesperación por huir de la deuda corporativa grado de inversión desapareció por una innovación que practicó la Fed con el respaldo del Tesoro. Eso era una ratonera.

P.: Muchos bonos que estaban en el umbral inferior del grado de inversión son o serán catalogados como basura. Y no podrán aprovechar la asistencia del banco central.

G.G.: Les resta la opción de ponerse bajo el paraguas del paquete del Tesoro. No obstante, muchos quedarán a la intemperie. Pero, calmarse, se tranquilizó todo. ¿Ya pasó lo peor? Habrá que reestructurar pasivos, nunca es agradable ver desfilar las emisiones en default.

P.: Como usted dice, los bonos se tranquilizaron. La Bolsa fue más lejos. Se atrevió al entusiasmo. Quizás porque China trajo buenas noticias. Después de una caída memorable en febrero, el rebote de la actividad económica en marzo fue igual de contundente, según el informe PMI.

G.G.: Según la realidad, no.

P.: ¿Qué me quiere decir? ¿Que China dibujó los números?

G.G.: No hizo falta. Los números son buenos, pero hay que leerlos correctamente. La encuesta pregunta si la actividad económica es mayor, igual o menor que en el mes pasado. Y, en efecto, en febrero fue peor que en enero en una mayoría abrumadora de sectores y ahora nos revela que marzo mejoró con respecto a febrero, gracias al control de la epidemia y el levantamiento parcial de restricciones, y que ello también fue muy difundido. Nada dice sobre las intensidades de la caída y la recuperación, y allí está la clave.

P.: La recuperación es mucho más morosa.

G.G.: En Beijing el tránsito vehicular, los días hábiles, se arrima a lo que era el promedio anterior a la crisis. Los días feriados es sólo una pequeña fracción de lo que sabía ser. La gente va de la casa al trabajo y del trabajo a la casa, y preferentemente en su vehículo particular. Wuhan, donde se gestó la epidemia, sigue planchado. La recuperación es paso a paso.

P.: La Fed sigue en acción. Habilitó una ventanilla de repo (pases) para que los bancos centrales que necesiten hacerse de dólares no tengan que vender sus bonos del Tesoro. ¿Es buena noticia? ¿O un mal presagio? ¿Será que hay bancos centrales que presionan con ventas masivas? Siempre se habla de China, ¿no?

G.G.: Los repos no son obligatorios. Desde ya, el que quiere vender puede vender, inclusive emisiones viejas que tuvieron problemas de liquidez dos semanas atrás. La ventanilla está hecha para los que no quieren vender y necesitan dólares. Es todo lo contrario a evitar una conspiración. Es darle liquidez a los activos en cartera. Buena noticia. Sin duda.

P.: Me quedo con la idea de que lo peor no pasó, aunque hay mejorías...

G.G.: Si me apura, creo que lo peor que sí pasó es el pico de la volatilidad. No me sorprendería que la Bolsa ponga a prueba los pisos de su cotización, pero sí me sorprendería sobremanera que vaya de vuelta a desafiar el techo de la volatilidad.

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