Bonos en pesos: “readecúa” Economía las estrategias ante las tensiones en el mercado

Economía

“Es un partido de tenis”. Así definieron en el Ministerio de Economía las intensas jornadas que se vivieron en las últimas semanas en la cotización de los bonos en pesos ajustados por inflación, que llegaron a desplomarse un 15%. Es que la caída en el precio de esos activos complica la estrategia financiera diseñada por el ministro Martín Guzmán y su equipo de funcionarios de la Secretaría de Finanzas -que conduce la dupla Rafael Brigo y Ramiro Tosi-, y pone en jaque el cumplimiento de una de las metas del acuerdo con el Fondo Monetario: el techo 1% del PBI de asistencia monetaria que puede pedir el Tesoro.

Según supo Ámbito, frente a la compleja situación que estaba viendo en el mercado, Finanzas tomó la decisión de “readecuar” la estrategia sostenida hasta el momento y convalidar una suba de tasas de entre 200 y 300 puntos básicos de los instrumentos que licitó el martes de la semana pasada, alineado con lo que sería el posterior movimiento del BCRA. Los bonos y letras ajustados por inflación habían quedado con tasas positivas que llegaron a superar el 18%. El desafío que marcaban algunos analistas era cómo iba a lograr el Gobierno reacomodar todas las tasas en el mercado, bajándolas a niveles más cómodos de cara a la licitación del fin de junio, cuando vencen alrededor de $600.000 millones.

El movimiento de tasas que convalidó el Ministerio de Economía, explicaron a Ámbito fuentes oficiales, fue “consistente con la probable reacción de política monetaria del Banco Central”. La entidad que dirige Miguel Pesce, por su parte, movió 300 puntos básicos las tasas pasivas. Sin embargo, en el equipo económico decían hace unos días que, quien marcaba la cancha en materia de tasas, era el propio Guzmán. La intensidad de las correcciones de tasas es uno de los puntos centrales que marca diferencias con algunas de las cabezas del BCRA (no solo con Pesce). Por eso, en esa definición de que el Tesoro sigue las pautas del Banco Central hay que leer una discusión más densa que la explicitada desde las oficinas de Economía. La salida de la tensa situación en el mercado de deuda en pesos implicó una intervención millonaria del Central, que compró bonos y letras CER por el equivalente a $150.000 millones en los tres primeros días de la corrida, aunque esa cifra podría haber tocado ya los $300.000 millones.

Además hay que sumar algunos pesos más comprados por el Fondo de Garantías de Anses, aunque en una medida mucho más chica. Como contrapartida, los dólares financieros empezaron a moverse, aumentando la brecha con la cotización del dólar oficial. En el comunicado enviado por Economía del jueves hay dos conceptos que guían las decisiones financieras. Uno es la apuesta por el mercado de deuda local en pesos, aunque dentro de niveles “sostenibles” (es decir, con niveles de tasas moderados y nunca con movimientos agresivos). Y el otro es que el objetivo del programa actualmente está focalizado en la acumulación de reservas, un aspecto que le está generando complicaciones actualmente al equipo económico y que es, al mismo tiempo, una de las mayores críticas a la gestión que realiza la propia vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

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