El avance brasileño sobre las principales empresas argentinas no tiene miras de detenerse: ayer le tocó el turno a Swift, el mayor frigorífico argentino y que exporta por unos u$s 150 millones anuales. La compró el Grupo Frigoboi, también muy fuerte en comercio exterior. La venta de Swift a brasileños se suma a las de Loma Negra, Acíndar, Quilmes y Pérez Companc Energía, lo que demuestra que gradualmente la vocación empresarial de los socios del Mercosur va en aumento.
La invasión brasileña ya no se limita a la importación de sábanas, toallas, remeras y zapatillas: las empresas de ese país siguen quedándose con grupos nacionales clave. A las compras de Pérez Companc Energía y Transener por parte de Petrobras; de la cementera Loma Negra por Camargo Correa; de Cervecería y Maltería Quilmes por AmBev (Brahma/Antarctica); Acíndar por Belgo Mineira y otras, se sumó ayer la confirmación de la toma de control del Frigorífico Swift Armour Argentina SA -el mayor del país- por parte del brasileño Grupo Friboi («boi» en portugués significa «buey»). No se informó el monto pagado por los brasileños (rondaríalos u$s 200 millones) ni el porcentaje que tendrán a partir de ahora.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Sólo se dijo que la compradora se quedó con la mayoría accionaria y el control de Swift, y que hasta los fondos JP Morgan y Greenwich Street Capital Partners (que en conjunto poseían 49% de la empresa) vendieron la totalidad de sus tenencias.
La Comisión Nacional de Defensa del Consumidor deberá aprobar la operación. Esa dependencia que encabeza Ismael Malis podría forzar el compromiso de los brasileños a desprenderse de algunos de los activos de Swift, dado que la empresa nacional -además de exportar 65% de su producción- tiene 56% del mercado de las carnes cocidas congeladas y 68% de las carnes enlatadas que se envían al exterior. El monto no es de ningún modo menor: en el último ejercicio, Swift exportó unos u$s 150 millones. «En conjunto, Friboi de Brasil y Swift Armour Argentina abastecen más de 50% de la demanda mundial de productos cárnicos industrializados», se informa en un comunicado.Por ahora, y tal como suele suceder en estos casos, Carlos Oliva Funes, CEO de Swift, mantendrá su puesto. Será un mandato provisorio, hasta que desde Brasil designen a quien lo sucederá. Oliva Funes había comprado 51% del frigorífico en 1999, asociado con los fondos que ahora partieron. El comunicado aclara que permanecerá en la empresa «como socio minoritario», pero en el mercado se da como un hecho que los brasileños tendrían un «call» (opción irrevocable de compra) sobre el misterioso porcentaje que retiene.
Y dado que a confesión de partes relevo de pruebas, baste reproducir los términos del comunicado distribuido ayer: «(Friboi) planea continuar su expansión dentro del sector cárnico argentino mediante futuras inversiones y adquisiciones estratégicas». En otras palabras: van por todo el sector frigorífico argentino, si las autoridades regulatorias se los permiten.
En 2004/2005 Swift facturó $ 650 millones, de los cuales 65% correspondió a exportaciones. Fundada en 1907, tiene hoy una moderna planta en Santa Fe y otra en San José (Entre Ríos). Emplea a unas 2.600 personas.