Brasil anunciaría en los próximos días un cambio en su estrategia negociadora ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) ofreciendo abrir sus mercados industriales a cambio de un mayor compromiso por parte de los países desarrollados para que desmantelen sus subsidios agrícolas. Esta posición, que no es compartida por la Argentina, habría sido resuelta ayer por el ministro de Hacienda brasileño, Antonio Palocci, luego de un encuentro con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. La propuesta concreta, según versiones periodísticas, es que los aranceles bajen de 35% actual a un promedio de 10,5% y abarcaría a rubros complejos como el automotor, bienes de capital, artículos electrónicos y artefactos de comunicación.
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Como el dato aún no es público, no se registraban hasta ayer declaraciones oficiales tanto desde el gobierno argentino como de parte de los industriales brasileños. Por su parte, fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Argentina declaraban ayer que no acompañarían la posición del país vecino y que eventualmente la rechazarían abiertamente. Según funcionarios de la Cancillería local, «el gobierno de Néstor Kirchner no está dispuesto a reducir sus aranceles industriales, ya que el sector manufacturero se trata de un capítulo fundamental para el modelo argentino».
La propuesta brasileña implica una apertura más drástica del mercado industrial, en contrario con lo que hasta ahora sostiene la Cancillería brasileña, que sigue las negociaciones de la Ronda de Doha en consenso con la Argentina y el G-20 de países en desarrollo que exigen una eliminación total de los subsidios agrícolas que se aplican en los Estados Unidos, Japón y la Unión Europea.
En las actuales instancias de la Ronda de Doha, que culminará en diciembre en la cumbre anual de la OMC, la discusión para la baja de aranceles industriales pasa por si se aplicará la fórmula suiza, de reducción más drástica y apoyada por las potencias, o la suiza ABI, más gradual y pretendida por India, la Argentina y Brasil, que reflejan la posición del G-20, y supeditada obligatoriamente a la reducción de los subsidios agrícolas.
• Indefiniciones
Sin embargo, no sólo no está definido el tipo de fórmula que finalmente se aplicará, sino que además tampoco los coeficientes que incluirá, de los cuales dependerá el «corte» que tendrán los aranceles.
Para la Argentina, que aplica los aranceles de hasta 35% en prácticamente todos los bienes industriales desde la salida de la convertibilidad, una reducciónde éstos a 10,5% sería inaceptable, aun ante la posibilidad de una reducción importante en el caso de los subsidios, lo que igualmente se descarta que se decida desde los países desarrollados.
Si se confirmara la decisión de Lula da Silva de ofrecer una reducción en los aranceles para ingresar bienes industriales a su país, la medida cambiaría radicalmenteel mapa regional del Mercosur. Si desde el resto de los socios (la Argentina, Paraguay y Uruguay) no se acompañara el gesto, el proceso de integración se suspendería automáticamente al tener los países miembro aranceles diferentes hacia terceros estados, lo que específicamente estaría prohibido por el Tratado de Asunción.