Brasilia - El Banco Central de Brasil (BCB) anunció ayer que saldrá a colocar hoy por la mañana unos u$s1.000 millones, con el fin de limitar la caída que viene registrando el real brasileño. La moneda volvió a cerrar ayer en un nuevo mínimo histórico (en términos nominales), tras registrar una baja del 0,44% contra el dólar a 4,2586. Para moderar esta suba, la autoridad monetaria debió salir a vender divisas en el mercado para aliviar la presión sobre la moneda.
Brasil licitará u$s1.000 M para frenar caída del real
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El real comenzó a operar en los últimos días con una mayor debilidad, luego de que el ministro de Economía, Paulo Guedes, aseguró que no estaba preocupado por la debilidad de la moneda, al tiempo que anticipó que podría persistir durante algún tiempo más. De esta manera, la moneda volvió a operar con marcada debilidad por primera vez desde el 2015, cuando la economía brasileña se vio afectada por una de las mayores recesiones de su historia, en medio también de los conflictos políticos por el Lava Jato.
Vale remarcar que el presidente, Jair Bolsonaro, se manifestó a favor de una caída del dólar en Brasil, aunque respaldó al ministro Guedes, quien parece no tener “miedo a flotar”, término que se conoce en la jerga económica como permitir que el tipo de cambio oscile libremente. El lunes por la noche, Guedes manifestó que la debilidad del tipo de cambio se dio como consecuencia natural de la caída de las tasas de interés de Brasil. “Tenemos una moneda flotante, entonces que flote”, sostuvo. “Cuando tienes... tasas de interés más bajas, el tipo de cambio de equilibrio también es más alto”.
La literatura económica se ha mostrado a favor de permitir cierta flotación por parte del tipo de cambio, ya que permite contener los shocks y que las variables de la economía ajusten de manera más rápida hacia el equilibrio. El problema es que, a su vez, suele aumentar la volatilidad de la moneda extranjera, lo que puede desembocar en algunos problemas serios, principalmente para las economías emergentes. Entre ellos, se encuentran: una mayor fragilidad financiera y efectos sobre las hojas de balances de los países, entre otros.
La depreciación del tipo de cambio en Brasil se está dando en línea con el resto de las monedas de la región, en medio de mayores tensiones políticas, que opacaron el mayor optimismo global con respecto a un potencial acuerdo en las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China, que parecen estar prosperando. La única que se mantiene prácticamente estable es la Argentina, producto de los efectos del cepo hard, que limitan la demanda en el mercado cambiario.




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