Mientras el dólar continuaba su frenesí alcista, el Banco Central brasileño reapareció en el mercado cambiario, vendiendo dólares y con anuncios de nuevas reglas de intervención. Pero ello no le sirvió para detener la caída del real. Ayer el dólar finalizó comprador en un nivel de 2,47 reales, subió 1,93% (en las últimas cinco jornadas subió 7,39%). Luis Fernando Figueiredo, director de política monetaria del Central, anunció ayer que van a vender 6.000 millones de dólares de aquí a fin de año. Es decir, a razón de 1.000 millones mensuales o sea 50 millones diarios. El Central lo hará directamente vía el mercado interbancario, e «independientemente del nivel del dólar», señaló el funcionario. Precisamente ayer comenzaron con esta regla de inter-vención lineal de vender 50 millones de dólares diarios. Lo hizo ofreciendo lotes de 5 millones. «Fue decepcionante, esperábamos una actitud más agresiva del Central», se lamentó una operadora de un banco brasileño. El Central quiso dar un mensaje de que garantizará liquidez al mercado cambiario. Las reservas cayeron 39 millones de dólares el miércoles pasado a un nivel de 36.543 millones. El Central apunta a terminar el año con 31.000 millones de dólares de reservas.
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Sin embargo, el mercado se sintió decepcionado ante el anuncio del ente monetario. Así el dólar rápidamente trepó por sobre los 2,46 reales para cerrar en los máximos del día, 2,47 reales.
Algunos analistas criticaron la nueva metodología porque la experiencia indica que anticipar cuánto se venderá no ha tenido éxito en el pasado. Además, no creen que «el Central tenga suficiente munición para satisfacer la demanda del mercado y de quienes buscan cobertura (hedge)». Ayer, economistas estimaban que la demanda total supera ampliamente las reservas internacionales disponibles. «De persistir este escenario los 6.000 millones de dólares serán insuficientes para mantener el control sobre el dólar», afirmó ayer un banquero extranjero.
En el mercado especulaban con que el Central podría convocar a una reunión extraordinaria del Comité de Política Monetaria para decidir una nueva suba de las tasas para frenar al dólar. Lo que fue desmentido rápidamente ayer por Figueiredo.
A la hora de explicar esta nueva caída del real, las opiniones estuvieron más divididas que de costumbre. Unos opinaron que el mercado está testeando al Central para ver cuándo interviene. Y otros adjudican gran influencia a la crisis argentina como principal promotor de la suba del dólar. «Aquí se habla desde una moratoria hasta la modificación del sistema cambiario argentino», explicaron.
Por su parte, Figueiredo reiteró que el compromiso del Central no es con el tipo de cambio, que puede flotar libremente, sino con las metas de inflación, que son de 4% para este año, 3,50% en 2002 y 3,25% para 2003. El Central tiene temor de que la suba del dólar genere un aumento de la inflación. Por tal motivo se espera una mayor intervención. El dólar futuro subió. El contrato de agosto cerró en 2,498 reales (2% más).
En Chile también se sintieron los ecos de la incertidumbre política en la Argentina. El peso chileno, que ya sufre la presión por recortes de las tasas de interés, se hundió ayer a un nuevo mínimo histó-rico, por temor al posible impacto de la situación en la Argentina. El dólar subió ayer casi 1% y alcanzó un nuevo récord al cerrar en 648,80 pesos.
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