Sigue marcando diferencias Brasil con su política económica. El dólar está en valores mínimos de 2,46 reales y, pese a la fuerte caída que acumula, las exportaciones de ese país siguen en aumento. No se habla en el gobierno de Lula de salir a sostener el precio de la moneda norteamericana. Hacen bien: mejora los salarios de su población en términos de dólar dejándolo caer. No hay preocupación por inflación en Brasil y menos reclamos salariales generalizados. Obviamente surgen los clásicos pedidos de quienes pierden con la caída del tipo de cambio, como ser algunas industrias que están exigiendo el «3 a 1» como en la Argentina. Pero hasta esos sectores tienen un aumento de las exportaciones por lo que sus reclamos se desvanecen.
San Pablo (ANSA) - La industria automotriz brasileña advirtió ayer que la fuerte caída del dólar, que perdió 8% en lo que va de 2005, está «pulverizando» las ganancias por las exportaciones del sector. «La rentabilidad de las exportaciones fue pulverizada», dijo Rogelio Golfarb, presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores ( Anfavea), al quejarse por la revalorización sostenida del real.
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El dólar ha caído sostenidamente en las últimas semanas, y ayer se ubicaba en torno a los 2,48 reales, sin que el Banco Central, que atribuye su tendencia declinante a condiciones externas, haya intervenido para sostener su valor. La caída del dólar podría frenar las explotaciones brasileñas, y eso beneficiaría a las plantas argentinas, que aumentarían la producción para cubrir el creciente mercado interno y abastecido principalmente por las fábricas de Brasil.
«El valor ideal del dólar sería a tres reales», dijo Golfarb, que explicó que, si las exportaciones pierden competitividad por el «real fuerte», se reducirá el margen para transferir inversiones de la industria brasileña para otros mercados. «La industria nacional está sobre la amenaza externa y de un ambiente no muy favorable en el campo interno. Y cuando no consigue invertir, abre las puertas para China», agregó. Según Golfarb, las automotrices instaladas en Brasil necesitan mejorar su rentabilidad para garantizar las inversiones necesarias para enfrentar la competencia de China, del este europeo y de otras regiones del mundo.
• Encuesta
«China se nos viene encima con una velocidad enorme. Ya está llegando a través de las autopiezas y enseguida estará produciendo autos compactos», dijo. Según una encuesta encargada por la Anfavea, la utilidad de las exportaciones brasileñas ya cayó 34,6% en relación con diciembre de 2001, por causa del dólar bajo.
«En la industria automotriz, la situación es aún peor, porque los precios de los insumos aumentaron mucho en ese período», afirmó Goldfarb. Pese a las quejas, las exportaciones del sector automotor brasileño continúan creciendo a ritmo acelerado. Entre enero y abril de este año, las ventas externas de vehículos, máquinas agrícolas, motores y componentes sumaron 3.180 millones de dólares, un alza de 35,9% sobre el mismo período de 2004. Según Golfarb, los números aún son favorables porque los contratos de exportación están siendo cumplidos, a pesar de la pérdida de rentabilidad. «Las exportaciones nos costaron muchos años. Tener un producto 'made in Brazil', respetado afuera, fue difícil. Tenemos compromisos con nuestros clientes y no vamos a cancelar contratos», dijo.
Para todo 2005, la Anfavea estima que las exportaciones pueden llegar a 8.900 millones de dólares, con un crecimiento de 7% respecto del año pasado.
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