31 de marzo 2004 - 00:00

Brasil salva ahora la crisis de energía

El gobierno logró auxilio de Brasil e importó 500 megavatios de energía de ese país. Se seguirá importando hasta que esté superada la coyuntura crítica del sistema eléctrico por las altas temperaturas. La compra a Brasil no tiene costo en divisas, se reintegrará con electricidad cuando lo necesite el país vecino. El gobierno dijo ayer que «está prácticamente superada la crisis de energía». Esa afirmación parece válida en lo que se refiere a abril y mayo, cuando baja la demanda de luz y todavía no subió la de gas en hogares. Pero hay mucha incertidumbre sobre el invierno. Expertos serios temen un «colapso», si hay temperaturas muy bajas por varios días seguidos desde junio, siguen sin agua las centrales hidroeléctricas y proliferan recursos de amparo para dar gas a industrias con contrato de servicio interrumpible. El gobierno prefiere ignorar esas advertencias, y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, dijo que se está «muy cerca de garantizar el suministro de gas y de electricidad pleno», para que «ningún usuario se vea restringido» en los próximos meses. Esta declaración causó sorpresa e incertidumbre en empresas de energía que hubieran preferido mantener baja la tensión para ahorrar energía (agua, gas, combustible), destinada al invierno. Además, preocupa que no se destrabe todavía el conflicto en yacimientos de Santa Cruz. Piqueteros continuaban cortando accesos a plantas en 25 pozos petroleros. Se pierde producción de 2 millones de metros cúbicos de gas por día y 20 mil de petróleo.

Desde ayer a las 16, volvió a subir la tensión en todo el país hasta el nivel normal, luego de haber operado durante 25 horas a 209 voltios para ahorrar energía. La rápida revisión de la medida fue posible porque desde la madrugada del martes empezó a ingresar energía de Brasil por unos 500 megavatios.

No obstante, representantes de las empresas de energía y expertos en el tema dijeron que, por razones políticas, el gobierno forzó la decisión de Cammesa para que volviera la tensión a su nivel normal. Según esas fuentes, el sistema está operando al máximo de su capacidad y sin reservas, para responder a la demanda inusual en esta época del año que provocan las altas temperaturas y la reactivación de la actividad económica.

En esas condiciones, si una central térmica llegara a tener un problema, el sistema automáticamente debería eliminar un porcentaje igual de la demanda, produciéndose un apagón. Por esta razón, los técnicos recomendaban mantener baja la tensión, para acumular, mientras tanto, agua en las centrales hidroeléctricas, y disponibilidad de gas y combustible líquido en las térmicas, para enfrentar cualquier imprevisto y para estar en mejor situación para el invierno.

Pero sobre ese criterio primó la decisión política del gobierno, interesado en mostrar que la emergencia pudo superarse rápidamente. El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, dijo que el gobierno está «muy cerca de garantizar el suministro de gas y de electricidad pleno», para que «ningún usuario se vea restringido» en los próximos meses. Agregó que esa estrategia la «está terminando» el ministro de Planificación, Julio De Vido.

• Acuerdo

«Hoy estamos volviendo a los 220 voltios -acotó Fernández- porque está entrando electricidad de Brasil, que es parte de un acuerdo» con el país vecino. Esta afirmación fue confirmada poco después por De Vido, quien aseguró en Moreno, al término de un acto con el presidente Néstor Kirchner, que el servicio eléctrico iba a estar normalizado a la tarde, antes de que se conociera la decisión de Cammesa, que es el organismo que debe tomar estas decisiones.

La importación de 500 megavatios desde Brasil se realiza a través de la interconexión que instaló la española Endesa en 2000 para exportar energía a ese país. Ahora se utiliza en sentido contrario, aunque esto ya ocurrió en otras dos oportunidades durante los inviernos de 2002 y 2003.
La interconexión se enlaza con los cables de alta tensión que traen a Buenos Aires la energía de Yacyretá y Salto Grande. En condiciones normales, sólo se pueden ingresar o egresar 300 megavatios desde Brasil, pero como hay pocos aportes de esas centrales hidroeléctricas por falta de agua, se pueden importar ahora hasta 500 megavatios, lo que representa «500.000 metros cúbicos de gas», según dijo ayer De Vido.

Además del auxilio brasileño, el gobierno cuenta con estos días con más gas para las centrales térmicas, alrededor de 3,5 millones de metros cúbicos diarios. Según dijeron en una petrolera, «el sector de productores de gas está haciendo todo lo posible para abastecer a las centrales eléctricas en la coyuntura pre Semana Santa».

Esta opinión coincide con otras del sector eléctrico y del propio gobierno, en cuanto a que se prevé que la escasez eléctrica quede superada al comenzar la Semana Santa, porque bajará la demanda industrial, y ya el lunes 12 se espera que la temperatura haya cedido y se ubique en los niveles normales para abril. En este mes, habitualmente, baja el consumo de electricidad y todavía no sube el de gas.


• Frío peligroso

La situación eléctrica recién podría volver a complicarse cuando empiecen los días fríos y aumente la demanda de gas y luz de parte de los hogares. Para ese momento, el gobierno espera contar con la disponibilidad de fueloil que le prometió el presidente Hugo Chávez de Venezuela.

La importación de energía desde Brasil no implica costos, porque quedó abierta una cuenta corriente entre ambos países, de modo que se reintegrará energía cuando el país vecino la necesite.
El fueloil de Venezuela y el gas que se importará de Bolivia a precio internacional, en cambio, implican un costo adicional para la generación de electricidad. Según algunas declaraciones de funcionarios oficiales, ese mayor costo debe ser afrontado por la industria que «ya es hora de que comprenda que está pagando cifras irrisorias por la energía». No queda claro si esta opinión derivará en una nueva suba de tarifas para grandes y medianas demandas en la electricidad a partir de mayo, porque el jefe de Gabinete descartó «nuevos aumentos, más allá de los ya anunciados». En ese sentido, el precio del gas que perciben las petroleras sigue por ahora sin la suba anunciada en febrero, pero está comprometido que se aplicará a partir del 1 de mayo.

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