Brasilia (EFE) - El Banco Central de Brasil anunció ayer un aumento de las metas de inflación previstas para éste y el próximo año, que fueron fijadas en 8,5% para 2003 y en 5,5% para 2004. El gobierno anterior había fijado como meta para este año una inflación de 4%, con un margen de tolerancia de 2,5 puntos, es decir hasta un máximo de 6,5%, mientras que para 2004 esperaba que el aumento de los precios fuera de 3,75%, con el mismo margen de tolerancia. El presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, envió ayer una carta abierta al ministro de Hacienda, Antonio Palocci, en la que explica las causas que provocaron la revisión de las metas de inflación y las razones por las cuales no se cumplió la meta fijada para el año pasado.
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Las autoridades brasileñas se habían propuesto cerrar 2002 con una inflación de 3,5%, con un margen de oscilación de 2%, pero el Indice de Precios al Consumidor Amplio (IPCA), que sirve como referencia oficial, verificó un aumento del costo de vida de 12,5%. Entre las causas citadas por la autoridad monetaria para explicar el incumplimiento de la meta del año pasado están la devaluación del real, el aumento de los precios fijados por contratos (tarifas de servicios públicos) y el deterioro del escenario internacional, que redujo las captaciones externas del país. El aumento del tipo de cambio (44%) explica una inflación de 5,8%
«El año 2002 se caracterizó por una conjugación perversa de una severa crisis de confianza en la evolución de la economía brasileña y un fuerte aumento de la aversión al riesgo en los mercados internacionales», señaló Meirelles al ministro de Hacienda. Las metas de inflación sirven al Banco Central como referencia para fijar la trayectoria de la tasa de interés Selic, que terminó el año pasado en 25% anual, y entre hoy y mañana será revisada por primera vez desde que Luiz Inácio Lula Da Silva asumió la presidencia, el 1 de enero pasado. En caso de haberse mantenido la meta de 6,5% se corrían riesgos de recesión, explicó el Central.
• Nueva meta
La inflación de 8,5% esperada por la autoridad monetaria brasileña para este año está muy por debajo de las previsiones del mercado, que la sitúan en 11,19%. Según el Banco Central, la nueva meta de inflación permitirá que la economía brasileña tenga este año un crecimiento de 2,8%, pues si se hubiera seguido trabajando con el techo inflacionario de 6,5% previsto anteriormente, el Producto Interior Bruto (PIB) del país caería 1,6%. El ajuste de la meta para este año tomó en cuenta la estimación de los precios administrados (tarifas públicas y precios monitoreados como los combustibles) de 14%. Sin embargo, deja abierta la posibilidad de que la meta ajustada podría ser alterada a medida que ocurran impactos en los precios administrados. «El objetivo de la política monetaria en 2003 es perseguir una trayectoria de convergencia para las metas definidas anteriormente por el Consejo Monetario Nacional y recientemente reafirmadas por los ministros del área económica» de 4% en 2003 y 3,75% en 2004, con un margen de tolerancia de 2,5 puntos por encima o por debajo. Para 2004, la meta ajustada de inflación es de 5,5% «utilizando como hipótesis la inflación de los precios administrados de 7,6%», prosigue la carta.
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