Integración bilateral: fuerte expectativa empresaria por un "friendshoring" con Brasil

Economía

Empresarios esperan mayor intercambio comercial con la llegada de Lula y destacan oportunidades. Celebran el mayor financiamiento, pero piden tener en cuenta las "asimetrías".

El empresariado argentino tiene fuertes expectativas ante el relanzamiento de la relación con Brasil, luego de la asunción de Lula da Silva. Cámaras empresarias aseguraron a Ámbito que se abre una “ventana de oportunidades” y detallaron en qué sectores podrían darse estas ventajas. Apoyan los anuncios realizados para el financiamiento y ven la moneda “sur” como lejana. De todos modos, piden al Gobierno tener en cuenta las “asimetrías” entre los dos países para llevar adelante un mayor intercambio comercial.

En diálogo con Ámbito, Daniel Funes de Rioja, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) afirmó: “Que Lula da Silva haya hecho su primer viaje a Argentina abre una ventana de oportunidades”. Consultado acerca de si esto hubiera ocurrido si reelegía Jair Bolsonaro, contestó: “No soy futurólogo ni politólogo, soy líder empresario, se dio así y hay que aprovechar este contexto. No pasó con Bolsonaro. Lo que tenemos en común con el empresariado de Brasil es una mirada de un país industrialista”.

El lunes, la UIA y la Confederación Nacional de Industrias de Brasil (CNI), que conforman el Consejo Empresarial Argentino Brasileño (Cembrar), le presentaron a los presidentes Alberto Fernández y e Ignacio Lula Da Silva un “plan de acción inmediato y común”. Allí piden que se genere un “contexto económico e institucional que promueva las inversiones”, así como mejorar la integración y la competitividad de las economías.

Por su parte, Walter Andreozzi, vocal de la UIA, pidió que en esta fase de integración debe ser “necesariamente inclusiva y federal, hacia el interior de ambos países”, para que se generen asociaciones productivas entre las empresas grandes y las pymes. “Si la mesa que conformamos este lunes tiene la decisión estratégica de integración, no hay gobierno, de un lado o del otro, que pare el proceso”, afirmó.

En tanto, Gustavo Idígoras, presidente de la cámara aceitera y del centro de exportadores de cereales (Ciara-CEC), aseguró a Ámbito que espera un “camino de crecimiento del comercio bilateral”, que se dará a lo largo de los años, aunque no espera que se pueda equiparar todavía la balanza comercial, que en 2022 cerró con un déficit superior a los u$s3.000 millones. “Argentina tiene que subirse a la locomotora de Brasil, como la Unión Europea se subió a Alemania”, destacó.

Además, Idígoras opinó que Argentina y Brasil tienen una “gran oportunidad” de conformarse como una cadena de suministro regional, basada en el concepto de “friendshoring”, por los lazos culturales, políticos y económicos que unen a ambos países, algo así como ocurre entre Estados Unidos y México. “Primero necesitamos una relación bilateral sólida, y a partir de ahí empezar a mirar el hemisferio norte para construir una cadena regional para abastecer ese mercado”, afirmó.

Para Idígoras, si se aceita la operatoria de mejora del financiamiento entre el Banco Central de Brasil y el Banco Nación, se abrirán oportunidades de exportación para pymes, sobre todo en economías regionales. En la misma línea, Alfredo González, presidente de la Confederación de la Mediana Empresa (CAME) afirmó que los anuncios sobre mejorar el financiamiento entre ambos países “van a servir”, y destacó oportunidades concretas en las pymes del norte del país. “Todo lo que es agroindustria y alimentación implica una gran oportunidad para ingresar en los mercados del sur de Brasil. Siempre Brasil fue nuestro principal socio comercial, si ahora hay herramientas para agilizar el comercio bilateral, y si las políticas entre ambos países coinciden, harán más fácil el ida y vuelta”, destacó.

De los planes anunciados, lo que los empresarios ven con menores posibilidades es la moneda común, que podría llamarse Sur. Natalio Mario Grinman, presidente de la Cámara de Comercio (CAC), afirmó: “El crédito para el comercio bilateral puede tener avance en el corto plazo, pero la moneda común es una aspiración para el largo plazo, porque es un tema que se habla hace 30 años”. Otro empresario del sector agropecuario que prefirió no ser mencionado aseguró que habrá que ver “qué condiciones” pone el Gobierno para usar el crédito. “Para acceder a los yuanes del swap con China piden que te sumes al acuerdo de precios por un año”, afirmó el ejecutivo.

De todos modos, Grinman alertó que debería ponerse la lupa en las líneas de importación directa: “Hay que tener cuidado con las asimetrías, no vaya a ser cosa que termine favoreciendo más a los empresarios brasileños que a Argentina. Ese es el problema de un país como el nuestro, con déficit e inflación, hay riesgo de ser poco competitivos”. De hecho, este martes, la Cámara Óptica, que forma parte de CGERA, emitió un comunicado en el que alertó: “El financiamiento de importaciones podría ocasionar distorsiones competitivas e ingreso de productos terminados que afecten a la industria local”.

Una de las agendas que el empresariado espera que avance en esta nueva relación con Brasil es que se ponga en práctica el acuerdo Mercosur-Unión Europea. Idígoras opinó: “Lula va a ser un fuerte impulsor, el acuerdo está 99% concluido, falta el interés de Europa, que lo tenía en el cajón porque no quería sacar nada con Bolsonaro”. En este punto, la UIA alertó que si bien se tienen que “acelerar e incrementar la agenda de negociaciones externas”, esto debe darse “en bloque”, a través de la plataforma del Mercosur, que permita “ganar escala, mejorar la calidad de los productos, e incrementar la participación en las exportaciones mundiales”.

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