17 de marzo 2003 - 00:00

Broda: "Tenemos que envidiar todo lo que está haciendo Lula"

"Es vital que Brasil vuelva al mercado de capitales a colocar deuda, pero el mundo no lo está ayudando. Igual, hay una chance antes de hablar de reestructurar la deuda", señaló el economista Miguel A. Broda a este diario. En tal sentido, recomienda monitorear la resolución del caso uruguayo de reestructuración voluntaria. Broda, que vivió varios años en el país vecino, se manifestó partidario de mirar de afuera al mercado brasileño, sobre todo de bonos, «el momento de invertir pasó, hoy el riesgo es más grande que el premio», advierte.

Este fue el diálogo que mantuvo Broda con Ambito Financiero.

Periodista:
¿El Lula presidente lo sorprendió? Miguel A. Broda: Sí. Seis meses antes de la elección empezó a hablar de manera consistente de mantener por lo menos el superávit fiscal, además, había firmado el acuerdo político que permitió el nuevo acuerdo con el FMI. Ya en la campaña electoral apareció un Lula más sensato, lo que sorprende es su convicción de implementar y la sorpresa terriblemente grata que hace que mucha gente de América del Sur esté envidiando la calidad de la política económica brasileña. Por supuesto que este partido se está jugando y no ha terminado el resultado.

P.:
¿Pero es mérito de Lula o del equipo liderado por Palocci y Dirceu?

M.A.B.: Es un conjunto de efectos. Sin duda, el núcleo de la coalición que lo llevó a Lula al triunfo hoy tiene la fuerte convicción de que es menor el costo de hacer política monetaria y fiscal austera que patear el tablero. O hacer lo que hizo la Argentina. Ahora, claramente, las mayores dificultades de Lula de mantener la orientación están hacia adelante. Hay tres elementos fundamentales de sus medidas: la ratificación de la política monetaria como objetivo de tener la más baja inflación posible (no le ha temblado el pulso desde que asumió hace 75 días y subió la tasa de interés 1,5 punto); la segunda es que encuentra que el superávit primario acordado con el Fondo, de 3,75% del PBI, es insuficiente y ha pasado a 4,25%, pero además lo intenta hacer vía reducción de gasto y no por aumento de recaudación, lo que todavía es más difícil y más loable; la tercera decisión es aprovechar la luna de miel inicial con el patriotismo brasileño para hacer tres reformas estructurales que cambian la historia de Brasil, como son la previsional, la tributaria, y la tercera es avanzar en dar más autonomía al Banco Central. El resto de los países de América del Sur tenemos envidia de la política económica de Lula. Sin embargo, enfrenta dos problemas de magnitud, por lo que el partido recién empieza.


P.:
En su fuero íntimo, ¿no tiene la impresión de que el partido ya acabó? Lula pierde 14 a 0, faltan dos minutos y le echaron a tres jugadores... ¿Es irreversible el default?

M.A.B.: No.Yo no tengo la intuición de que el partido terminó. Partido difícil, pero no me parece que haya terminado.


P.:
¿La situación es manejable?

M.A.B.: Sí, pero se ha empeorado por dos circunstancias. En el último trimestre de 2002 tuvieron una aceleración inflacionaria, por más que suban la tasa de interés sólo van a poder vencer las expectativas inflacionarias en el segundo semestre. Pero sin duda, va a ser necesario un mayor aumento de la tasa de interés y eso lleva a Brasil a un escenario de menor tasa de crecimiento con alta inflación, y ésa es la munición más eficiente para aquellos que no creen en este ajuste. Tenemos varios meses de presiones internas, de presiones de grupos desarrollistas brasileños y habrá que ver qué grado de convicción tiene el presidente para no cambiar la estrategia y a sus ministros.


P.:
¿El escenario, entonces, es de bajo nivel de actividad con inflación?

M.A.B.: Digamos una desaceleración del nivel de actividad con un mantenimiento de una alta inflación que implica que hoy luzca muy difícil la meta de 8,5% anual cuando el consenso es 12,5%.


P.:
¿La clave pasa por bajar el riesgo-país a 700 puntos?

M.A.B.: El riesgo-país ha bajado sustancialmente a 1.100 puntos. La clave es mantener la convicción en el rumbo a pesar de que los resultados no se vean inmediatamente y ahí hay un problema adicional a esta estrategia sensata, que es la situación de la economía mundial por el aumento del riesgo y la mayor aversión al riesgo que hace que haya menor flujo de capitales e inversión directa a todos los países emergentes. La apuesta de Lula es hacer bien los deberes para poder volver a colocar deuda en los mercados internacionales, y está haciendo su tarea interna, pero el mundo no lo ayuda, porque al hacerse tan temeroso, hay mucho menos flujo de capitales y, por lo tanto, menos posibilidades de poder volver a colocar masivamente deuda que claramente le facilita el refinanciamiento de ésta.Ahí hay otra duda, a diferencia de lo que uno ve del riesgopaís que viene cayendo, estas dos condiciones hacen que el riesgo de reestructuración de la deuda -que a mi juicio es bajo-haya venido creciendo. En mi interpretación, a pesar de que el riesgo-país ha venido bajando, el mercado interpreta que las decisiones de política interna son suficientes para restaurar credibilidad y sostenibilidad de la deuda. Brasil tiene que ir a un riesgo de 700 o 800 puntos. Los 1.100 puntos es un nivel alto.


•Enamoramiento

P.: ¿Sería un error la estrategia de hacer un default ordenado habida cuenta de lo que pasó en la Argentina?

M.A.B.: Creo que hay diferentes grados de reestructuración de deuda, Brasil es un país que aún en la situación de insolvencia o iliquidez que lo lleve a una cesación de pagos lo va a hacer de una manera inteligente, no hostil, como lo hizo la Argentina. Hoy está apostando a que con la calidad de la política interna tenga financiamiento interno y externo. Si eso no da resultado porque el mundo no lo ayuda o porque hay impaciencia o porque el presidente no tiene la convicción de estadista, quedan alternativas de reestructuración voluntaria de parte de la deuda. Mientras tenga el visto bueno de los organismos internacionales, que es muy importante -el mundo está enamorado de Lula-, la verdad es que no es lo mismo estar en una vereda o de otra. Creo que si Brasil no consigue refinanciar la deuda, tendrá que ir a reestructurar y me parece interesante la experiencia de Uruguay de reestructuración voluntaria de deuda.


P.:
¿No recomendaría que se sienten ya a renegociar?

M.A.B.: No, hay que darle una chance para que vuelva a los mercados. No es imposible pagar la deuda de Brasil, pero requiere mucho esfuerzo, coraje y viento de cola. Algo le ayuda la baja tasa internacional que hace atractivo el rendimiento brasileño.


P.:
¿Como inversor tomaría riesgo Brasil, comprando bonos, acciones o colocando a tasa de interés? ¿Es momento para comprar bonos de la deuda brasileña?

M.A.B.: Brasil está luchando. Es difícil decirlo, momento para comprar tuvo en el pasado, yo ahora lo vería de afuera y cruzando los dedos para que le vaya bien.


P.:
¿Sus colegas brasileños son optimistas?

M.A.B.: Los buenos economistas brasileños tienen en general un sesgo optimista. Los argentinos somos más pesimistas al mirar a Brasil. La mayoría en Brasil apuesta a un riesgo de 700 puntos. La clave es que no suceda el síndrome argentino, una corrida bancaria. Hasta ahora no, porque los depositantes siempre cobraron, han respetado el derecho de propiedad.

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