El problema generado entre el campo y el gobierno por el precio de la carne hace pasar inadvertido un dato contundente que beneficia más al gobierno: 2006 volverá a ser el año de la soja. La performance internacional de la oleaginosa, que trepó 6% en la última semana, es decir, alrededor de 12 dólares por tonelada, hace prever otro año de buena recaudación para los agricultores y para el fisco argentino. Aun con problemas climáticos, la Argentina podría recolectar, en una hipótesis negativa, 37,5 millones de toneladas de la oleaginosa que volvería a considerarse «el oro verde». El país volvería a producir una cosecha sojera equivalente a u$s 6.000 millones y el Estado se quedaría con alrededor de u$s 1.500 millones por retenciones a las exportaciones. En una hipótesis optimista, los ingresos crecerían alrededor de 20% al ritmo de mejores rendimientos. Chicago, sin prisa y sin pausa, sigue consolidando la tendencia de la oleaginosa sustentada en inversiones de fondos y una demanda constante de China. Ayer, el mercado internacional tocó los u$s 220 por tonelada, un límite considerado psicológico para el mercado.
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«Los problemas con la ganadería hacen replantear los esquemas de producción. Son muchos los ganaderos que van a volver a la agricultura. Lo único que frena las decisiones es la necesidad de rotación que exige la soja. Pero el tema de la carne hace rever todos los negocios del campo», decía el analista Ricardo Baccarín,de Panagrícola. El especialista indica que si el clima acompaña -aún falta humedad en algunas zonas- la cosecha bien podría llegar a 39/40 millones de toneladas con precios que se estiman «buenos» para todo el año.
«Dos cuestiones se siguen mencionando como motorizadoras de esta suba. Por un lado, el reporte acerca de la posición de los fondos especulativos en Chicago conocido el pasado viernes mostró a éstos con una posición neta vendida bastante mayor a la que esperaba el mercado. Del lado fundamental, preocupan las altas temperaturas registradas durante el fin de semana en casi la totalidad de las zonas de producción de la Argentina, y los pronósticos que indican que esta ola de calor intenso se prolongaría hasta el próximo jueves. La soja en general se ha recuperado bien con las lluvias de principios de enero y las que siguieron en algunas zonas hace una semana. Estas altas temperaturas fuerzan la necesidad de más lluvias antes de lo previsto. Sobre esto va a seguir especulando el mercado», indicaba ayer José Frogone, en un informe de la corredora Cortina-Beruatto.
La soja se perfila entonces como «imbatible» en 2006. Es un cultivo relativamente barato de implantar y no genera conflictos internos con el gobierno, ya que no se consume en el mercado local. La Argentina exporta toda la soja como poroto, harina o aceite. El trigo, que apunta al mercado de pan, y el maíz, que sirve para producir carne de vacunos, porcinos y de aves, son granos «conflictivos» en el mediano plazo. La soja, sin embargo, se paga hoy a buen precio -ayer cerró en la Argentina a u$s 170 para la nueva cosecha- y, según dicen los analistas, podría seguir subiendo hasta alcanzar valores similares a los máximos del año pasado, cuando tocó los u$s 236 en junio.
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