El sindicato que nuclea a trabajadores de estaciones de servicio realizaría hoy un paro por 48 horas que podría deparar inconvenientes en el suministro de combustibles, sobre todo en el interior del país. La entidad gremial, que reclama un aumento salarial de 19%, negociaba anoche en el Ministerio de Trabajo. En principio, fuentes representativas de la actividad petrolera consideran que la medida de fuerza podría terminar levantándose porque Trabajo dictaría la conciliación obligatoria. Por otra parte, se estima que el sindicato tiene poco ascendiente sobre los trabajadores, por lo cual la medida de fuerza, si se concreta, tendría un acatamiento relativo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Repsol YPF, cuya red tiene 1.700 estaciones, dijo ayer que en las 180 bocas que son propias de la compañía, el personal está enrolado en el SUPE y no en el sindicato convocante del paro. La petrolera añadió que «acompañará en lo que necesiten» a las estaciones de su bandera que pertenecen a terceros.
Esta es la tercera medida de fuerza convocada por la entidad gremial desde noviembre. Las otras dos terminaron suspendiéndose. Un mes atrás, el sindicato que preside Carlos Acuña llegó a una especie de acuerdo con el Ministerio de Trabajo aparentemente sin la presencia del sector empresario.
Según ese convenio, se otorgaría una suba de 19% en salarios,y llegó a hablarse de un subsidio estatal para pagar el incremento para las estaciones de servicio que demostraran no estar en condiciones de asumirlo.
Disparidades
Ese extraño acuerdo dio lugar a una enérgica posición de los expendedores, quienes dijeron que sin un aumento en su margen de rentabilidad sobre el precio de los combustibles no pueden hacerse cargo del ajuste salarial.
Ya desde antes del reclamo sindical, los estacioneros vienen pidiendo sin éxito al gobierno una recomposición de sus ingresos para afrontar aumentos de costos. Pero para eso deberían subir los combustibles o bien inducirse una reducción del margen que perciben las petroleras, las que rechazan esa posibilidad.
Entre las estaciones, la situación ofrece disparidades. Además de las bocas que pertenecen a las petroleras, hay unas 4.000 que se encuentran abanderadas, bajo contrato con las petroleras refinadoras. Dentro de éstas, las dificultades se acrecientan para las que se encuentran en el interior, tienen mucha competencia cerca o directamente están mal ubicadas.