10 de octubre 2008 - 00:00

Buscarán acordar con Lula freno a la invasión brasileña

La Argentina intentará la semana próxima convencer al gobierno brasileño de que acepte trabas a sus importaciones en algunos productos sensibles para las industrias locales. La idea es que el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva acepte autolimitar, previo convencimiento de los poderosos (y admirados por la Presidente) industriales del país vecino, el envío de bienes que tras la devaluación de más de 25% del real tienen un precio sensiblemente menor.

Este será entonces uno de los temas fundamentales que la Argentina querrá plantear a Lula en la reunión que la próxima semana mantendrán funcionarios de todo el Mercosurque, por primera vez desde que estalló la crisis financiera internacional, se encontrarán para tratar de coordinar una posición común. A este encuentro, que está siendo negociado entre los cancilleres Jorge Taiana y Celso Amorim, concurrirían los ministros de Relaciones Exteriores y de Economía de los cuatro miembros del bloque, más los de Chile, Bolivia y Venezuela como invitados especiales. Desde Buenos Aires, la intención es hacer una negociación bilateral previa con Brasilia, para coordinar la forma de aplicar las trabas siempre y cuando Lula da Silva y la FIESP paulista (la central industrial del país vecino) lo acepten.

  • Mecanismo

  • Para esto ayer citó a su despacho el jefe de Gabinete, Sergio Massa, a los secretarios de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía (por la Cancillería), y de Industria, Fernando Fraguío (por Economía). Massa quiso conocer cuáles son los mecanismos técnicos disponibles para utilizar frente a Brasil. Chiaradía y Fraguío explicaron cómo funciona el Mecanismo de Adaptación Competitiva (MAC), un esquema que en su momento ideó el ex ministro de Economía Miguel Peirano, cuando era secretario de Industria de Néstor Kirchner y cuando hubo un alarmante crecimiento de las importaciones brasileñas en sectores clave. El MAC, previo acuerdo entre los Kirchner y Lula, se aplica hasta hoy para algunos electrodomésticos (heladeras, lavarropas) y textiles (telas denim).

    La intención ahora es formar grupos de funcionarios de los dos países para detectar sectores donde las importaciones brasileñas crezcan más de lo aconsejable para comenzar a aplicar el mecanismo. Se tratará de que las limitaciones sean consensuadas entre los dos Estados, aceptando los industriales brasileños enviar un número limitado de esos productos, al menos durante un tiempo determinado. Si no hay acuerdo, en este caso hay un plan B: aplicar salvaguardias vía cupos. Pero para esto primero debe haber un fracaso en las negociaciones, algo que por ahora desde Buenos Aires se descarta. En la Argentina se confía en la buena relación entre Cristina de Kirchner y Lula da Silva.

    En la reunión entre Massa, Chiaradía y Fraguío también se analizó otro tema vinculado a las importaciones, pero desde otro mercado: el chino. Aquí no hubo mucha discusión, simplemente se acordó acelerar al máximo el decreto que hace algo más de un mes firmó la Presidente por el cual se aplicarán trabas directas cuando desde Buenos Aires se considere que hay dumping de parte de ese país.

    Más allá de las cuestiones comerciales, ayer Taiana continuó con las conversaciones con Brasil y el resto de la región para preparar el encuentro de la próxima semana. La sede será seguramente Brasil, ya que es el país que desde junio y hasta diciembre mantiene la presidencia pro témpore del bloque. El objetivo de la Argentina es coordinar mecanismos comunes y avanzar hacia una «salida multilateral». «Hemos estado impulsando que se reúna el Consejo de Relaciones Exteriores del Mercosur. Hablé con la gente de Brasil y la convoqué porque son momentos trascendentes donde hay que intercambiar información, buscar consensos y respuestas comunes», dijo ayer Taiana.

    El encuentro entre funcionarios argentinos y brasileños se dará bajo el paraguas del denominado Consejo del Mercado Común (CMC), integrado por los cancilleres y ministros de Economía de los países miembros del Mercosur, y será la señal más acabada de la preocupación que predomina en esta parte del mundo ante la debacle internacional de los mercados.

    Este CMC es un órgano ejecutivo,responsable de fijar los programas de trabajo y de negociar acuerdos con terceros en nombre del Mercosur. Se pronunciamediante resoluciones y está integrado por representantes de los ministerios de Relaciones Exteriores, de Economía, y de los bancos centrales de los Estados parte.

    Para definir la fecha exacta, desde Buenos Aires y Brasilia se esperará a que los ministros de Economía y presidentes de los dos bancos centrales regresen de Washington, donde participan de la Asamblea Anual del FMI que comenzará hoy. Por la Argentina viajaron Carlos Fernández y Martín Redrado, y la intención de Taiana y Amorim es que estos funcionarios, y sus pares de la región estén presentes con la información en vivo y en directo de lo que sucedió en las jornadas en la capital norteamericana.

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