La caída del dólar hasta el nivel actual de $ 3,20 generaría ahorros en el gasto público para este año de $ 1.350 millones. Este monto representa casi 2% del total previsto de gasto, que asciende a los $ 68.000 millones, según consta en el presupuesto en vigencia. De acuerdo con las estimaciones de la Secretaría de Hacienda, esa cifra alcanzaría para compensar la menor recaudación que trae aparejada esa reducción del dólar, especialmente, debido al efecto negativo en los ingresos que provoca en las retenciones a las exportaciones.
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El Presupuesto 2003 fue armado sobre la base de un promedio del dólar de $ 3,63 para todo el año. Durante enero, el valor promedio al que se ejecutaron las principales partidas dolarizadas se ubica en $ 3,20 y, de no producirse grandes sorpresas, podría continuar en estos niveles en los próximos meses. El mayor ahorro en la columna del gasto gubernamental está relacionado con el pago de intereses. Este año, está previsto que el país pague por este concepto $ 14.000 millones (representa 20,5% del gasto total). Aquí se incluyen cancelaciones de intereses de tres tipos: vencimientos con organismos multilaterales, préstamos garantizados (o sea, los títulos públicos que entraron en el canje de Cavallo en diciembre de 2001) y los nuevos bonos emitidos, fundamentalmente, los BODEN.
De ese total, las tres cuartas partes deben efectuarse directamente en dólares, por ejemplo, a los multilaterales y también los pagos correspondientes a los BODEN 2005 y 2012, en poder de ahorristas y bancos. Quiere decir que el gobierno deberá enfrentar pagos de intereses por 10.500 millones de pesos, que alcanzan para comprar unos 2.890 millones de dólares necesarios para cubrir los intereses que vencen en moneda extranjera. Claro que con la baja del dólar, el pago de estos 2.890 millones en moneda extranjera se reduce sustancialmente cuando se efectúa la equivalencia en moneda local. De hecho, considerando la reducción del tipo de cambio de $ 3,63 a un promedio de $ 3,20, se estarían gastando unos 9.250 millones de pesos. Implica un ahorro, por lo tanto, de $ 1.250 millones anuales, porque al gobierno le termina saliendo más barato comprar con los ingresos de la recaudación los dólares necesarios para hacer frente al pago de la deuda que no está en default.
• Diplomacia
No es todo el ahorro que se consigue. El presupuesto tiene otros componentes de gasto -aunque menores- originalmente expresados en dólares. Estos corresponden fundamentalmente al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto (por ejemplo, por el mantenimiento de embajadas de todo el mundo), que suma en dólares el equivalente a 500 millones de pesos. A esto deben sumarse otros gastos también en dólares por el equivalente a 300 millones de pesos, correspondientes a las Fuerzas Armadas, por ejemplo, para el mantenimiento de misiones de paz o compras de insumos (ver cuadro). Por lo tanto, se trata de 800 millones de pesos adicionales derivados de gastos equivalentes a 220 millones de dólares. Con la reducción de la cotización, el ahorro del gasto inicial estimado en el presupuesto asciende a unos 100 millones de pesos.
De esta forma, entre el pago de intereses y otros gastos incluidos en el presupuesto que se realizan en dólares, el ahorro total asciende a 1.350 millones de pesos. La cifra puede volverse mucho más relevante todavía cuando la Argentina renegocie la deuda que actualmente se encuentra impaga, por el equivalente a unos 60.000 millones de dólares. Se supone que habrá una quita de capital y un alargamiento de plazos, pero, una vez reestructurada, el país deberá volver a pagar intereses también por estos títulos que hoy están en default. Cuando ello ocurra, un dólar que no se ubique en niveles tan elevados también ayudará a cumplir con más comodidad estos pagos en dólares a los acreedores internos y externos.
Claro que esto es sólo una pata de la contabilidad que debe efectuar el gobierno para medir el dólar más conveniente desde el punto de vista presupuestario. En ese sentido, se estima que una caída de 10 centavos en la cotización del dólar genera pérdidas de 180 millones de pesos anuales en concepto de retención a las exportaciones. Como la divisa ya cayó unos 40 centavos respecto al valor promedio fijado en el presupuesto, puede estimarse que la pérdida de ingresos en el año podría llegar a unos 720 millones de pesos.
• Impacto
De todas formas, fuentes de la Secretaría de Hacienda reconocieron que aún no tienen estimado con total claridad cuál es el balance final que tendrá en el presupuesto esta reducción del dólar. Pero sugirieron que a partir de ahora debería generarse una suerte de «cuenta divisa» que refleja cómo impacta en las cuentas nacionales el movimiento del dólar, tanto por los ingresos como por los pagos que se deben efectuar.
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, expresó en varias oportunidades su postura contraria a una caída brusca de la divisa. Claro que una divisa en caída libre complicaría a ciertos grupos exportadores, que se verían afectados en su capacidad competitiva, al abaratarse la moneda local. Desde este punto de vista, el argumento es que una reducción de la cotización por debajo de los $ 3 podría dejar algunos sectores fuera del mercado de exportación. De esta forma, una caída de las ventas al exterior haría resentir adicionalmente la recaudación.
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