13 de octubre 2004 - 00:00

Caída mundial en granos, ¿riesgo en la actual bonanza argentina?

Desde que asumió, el gobierno de Néstor Kirchner viene gozando de una situación internacional muy favorable en lo económico, la mejor en por lo menos 50 años. Esto ocurre, por un lado, por las tasas en EE.UU., que retomaron el camino a la baja desde junio. Coincidió justo con el lanzamiento de la oferta a bonistas, y fue lo que hizo subir 20% el valor de la propuesta argentina sin que el gobierno tuviera que ofrecer mejores condiciones de pago. Es bien diferente del contexto que a partir del '98 afectó a la economía local. No sólo entonces hubo un desplome de los precios de los granos, sino que también se desataron crisis financieras en el sudeste asiático, Rusia y Brasil. En cambio, en el primer año de gestión de este gobierno, la soja -el principal producto que exporta la Argentina-tuvo un espectacular aumento en sus cotizaciones, y la fuerte devaluación le permitió al ministro Lavagna contar con ingresos fiscales sin precedentes provenientes de las elevadas retenciones que aplica al campo. Lo mismo ocurre con el sector petrolero por los precios récord del crudo. Sólo por retenciones, Economía recaudó $ 7.700 millones en los primeros nueve meses de este año. Pero esta suerte inusual podría cambiar en parte si se cumplen los presagios de los analistas agropecuarios. Ayer, los granos tuvieron una fuerte caída en el mundo (5% la soja -perdió 40% desde los máximos de principios de año-y 1% el maíz), y se esperan nuevas bajas para los próximos meses por la excelente cosecha que está logrando EE.UU. La noticia llega en un momento crítico: los productores argentinos están decidiendo la siembra de la próxima cosecha de soja, y con estos valores, muchos se verán desalentados a plantar más. Si la caída de precios continúa, el gobierno incluso puede verse obligado a reducir las retenciones para que el campo no entre en quebranto. Un cambio de escenario complicado, a pocos meses del primer test electoral de Kirchner.

Caída mundial en granos, ¿riesgo en la actual bonanza argentina?
Con poco más de 10 millones de toneladas de soja en su poder, los productores argentinos sufrieron ayer un fuerte recorte en el precio de la oleaginosa y se generaliza la idea de que el año próximo se conocerá un buen número de empresarios rurales en situación de quebranto o que directamente no sembrarán ya que la planificación de la nueva campaña 2004/'05 se realizó con valores 40% por encima de los actuales: así se pagaron arrendamientos caros e insumos con subas en dólares. Ni siquiera el clima acompaña: los casi 100 mm promedio que cayeron ayer en la franja centro y sur de la provincia de Buenos Aires llegaron tarde para salvar la cosecha de trigo, ya seriamente afectada y prácticamente perdida en áreas del centro de Córdoba y Santa Fe.

El informe mensual sobre producción del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) no contribuyó ayer ya que estimó una sorprendente suba de 10% en la cosecha estadounidense, aún mayor que la esperada por el sector privado. Algo similar ocurrió con el maíz. Esta situación desplomó los precios. La oleaginosa bajó 5% en Chicago y se ubicó en un valor de 188,50 dólares la tonelada, un rango inferior al que se negociaba un año y medio atrás. Tendencia similar marcó el maíz, que con recortes de 1% se posicionó en el precio más bajo de los últimos 29 meses al cotizar en 79,72 dólares por tonelada.

• Tendencia declinante

Ambos granos mostraron también en el mercado local una tendencia declinante, aunque las bajas fueron menores: el maíz perdió 2,75% (71 dólares) y la soja, 1% (158,5 dólares).

«Lógicamente, el mercado local está actuando en función de la situación internacional, y en particular los precios de la soja nueva se cayeron hasta cerca de los 140 dólares por tonelada. Si no existieran las retenciones estaríamos en un valor cercano a 175 dólares por tonelada contra un Chicago de 185 dólares», decía ayer el consultor Carlos Etchepare, quien agregaba que «los valores de la soja están por encima de los registrados a de fines de la década del '90 y comienzos de la actual, cuando la situaciónde oferta y demanda mundial no era tan holgada».

Coincidía con la proyección de precios el analista Ricardo Baccarín, de Panagrícola, quien afirmaba que «crecen muy fuertemente los stocks finales y decrece el consumo. Combinación letal para los precios. Los productores argentinos enfrentan ahora el inconveniente de precios sustancialmente más bajos que los observados en la última campaña. Las perspectivas de precios para el nuevo ciclo tampoco lucen atractivas con precios que ya se instalaron por debajo del umbral de los 150 dólares.

Observando un gráfico de soja del futuro más cercano que cotiza en Chicago, vemos que nos encontramos ya por debajo del punto de partida del 'rally' alcista que se iniciaba en agosto del año anterior».

La conclusión, negativa para los productores, la
presentaba José Frogone, de Cortina Beruatto, quien indicaba que «si el clima para lo que resta de cosecha en EE.UU. sigue sin problemas, resulta difícil encontrar motivos para que los fondos especulativos salgan a cubrir fuerte sus posiciones. Al contrario; no es descartable que sigan agrandándolas y con ello veamos nuevos mínimos de contrato. En maíz estamos ya bastante cerca de los mínimos de los años recientes. En cambio, en soja y sobre la base del cierre de ayer, todavía estamos alrededor de 40 dólares por encima del registrado durante el año 1999».

• Proyección


El informe estadounidensetambién presentó su proyección para la cosecha argentina: 39 millones de toneladas de soja, 15,5 millones de toneladas de maíz y 14,5 millones de toneladas de trigo.

Con este escenario, la soja que se encuentra retenida por los productores, y que supo cotizar a un precio máximo de 252 dólares por tonelada (contra los u$s 158,5 de ayer en la posición disponible -de rápida entrega-), generó para los empresarios rurales un monto de u$s 935 millones que dejaron escurrir desde la cosecha (93,5 dólares perdieron por tonelada retenida con la pérdida de 37,10%). Otro tanto ocurrió a quienes no fijaron precio ni cobertura para la nueva campaña, que ya se depreció 24,6% (47,5 dólares desde el valor máximo del 23 de marzo). A estas pérdidas se suman, además, los recortes escalonados que se fueron acumulando con las ventas parciales de una producción que genera el mayor ingreso para el Estado vía retenciones.

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