La producción industrial terminó 2001 en una situación y un estado directamente lamentable. Diciembre de 2001 se convirtió en el mes número 42 del proceso recesivo, pero con un dato más que preocupante. Según las cifras preliminares que se manejan, tanto dentro del Ministerio de la Producción como en las consultoras privadas que se dedican a medir este indicador, a las que tuvo acceso este diario, la caída porcentual del índice llegaría a 15% (también podría ser mayor), con lo cual llegará a un nuevo piso perforando incluso el nivel de febrero de 1994 y podría recibir el «certificado» de convertirse en la variable que más cayó en todo el año. Se calcula que finalmente la caída anual de la variable superaría 8%, con lo cual será aún mayor que 7,5% que bajó la recaudación impositiva del año pasado.
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Con esto se puede llegar a dos definiciones. Primero, la actividad manufacturera retrocedió en 2001 siete años, con lo que la actual depresión resultó ya definitivamente más dañina para la industria que el tequila. Además, si se comparan los niveles estadísticos actuales que muestra la industria, contra junio de 1998 cuando empezó el proceso recesivo, la industria necesitará crecer 22% para volver a la realidad de ese mes. Lo alarmante de este último dato, es que difícilmente esa meta se logre este año, más teniendo en cuenta que el propio presupuesto que prepara Jorge Remes Lenicov calcula que la economía caerá en 2002 como piso 2%. Si esto se cumple, recién para el segundo semestre de 2003 la industria podría llegar cerca de los niveles de junio de 1998; lo que quiere decir que habrá que esperar como mínimo 18 meses.
Además, y para empeorar aún más la situación, las encuestas a empresarios que se presentarán esta semana junto con los datos provisorios de la producción industrial; mostrarán que también en diciembre se llegó a los peores niveles en décadas en variables como la situación de los stocks involuntarios, el porcentaje de utilización de la capacidad instalada y la tendencia de la demanda interna.
•Crisis general
La clave para entender la caída de la producción industrial de 2001, y comprender porqué tuvo una caída tan abrumadora, está en que por primera vez en muchos años la crisis se dio tanto para los sectores que concentran su producción en el mercado interno como los que pueden salvar una situación grave interna enviando sus productos fuera del país vía exportaciones. En el primer caso, y tal como lo reflejarán las encuestas a empresarios que se conocerán también esta semana, el pesimismo de los consumidores fue tan general y profundo que impidió cualquier atisbo de recuperación o confianza dentro de las fronteras argentinas. Como además el precio de los productos primarios nunca pudieron recuperarse y como Brasil, el principal mercado para las exportaciones locales fundamentalmente industriales, también entró en recesión; tampoco hubo salida fuera de la Argentina para la industria.
Sectorialmente, y salvo los agroquímicos cuya producción creció 5%, para todos los rubros 2001 fue un año más que olvidable. Los que más sufrieron la depresión el año pasado fue la industria metalmecánica, que porcentualmente bajó 33% en un año, y las terminales automotrices que perdieron 32%. En ambos casos se trata de rubros que siempre sufren más que otros las recesiones profundas, fundamentalmente las que se relacionan con serios problemas de confianza. Luego se menciona a la industria textil, que produjo el año pasado 28% menos que el año pasado. En este caso se puede afirmar que se trata de uno de los pocos rubros donde efectivamente hay «invasión» de productos brasileños, además de la tradicional importación proveniente del sudeste asiático.
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