El flamante hotel Cipriani de Punta del Este no tuvo una buena temporada inaugural; por eso, sus principales accionistas (la petrolera angoleña Sonangol) habrían decidido reemplazar a toda la cúpula del «cinco estrellas» y tomarse todo el invierno para replantear su propuesta y entrenar a su personal. Según versiones que llegan desde la otra orilla, Arrigo y su hijo Giuseppe Cipriani se habrían mostrado muy disconformes con el manejo del hotel que lleva su nombre; es que durante todo el verano se reiteraron quejas por la falta de «training» de los encargados de atender al público, fallas en la cocina y otros datos negativos en el «boca a boca» que conspiraron contra su éxito. «El error fue arrancar con la temporada; deberían haber abierto al público en marzo o abril, para darle tiempo al personal a capacitarse; así, se vieron con un público muy exigentey con chicos de la zona que no estaban preparados para atenderlos en el nivel de esa exigencia», dijo a este diario un conocido consultor hotelero. La crisis se habría llevado «puesto» al propio Raphael D'Amico, el empresario brasileño que armó el paquete de inversores para construir el hotel; también a James Peebles, el estadounidense gerente general de Cipriani, y a los encargados de varias áreas operativas. «Pero el mayor problema es que no tienen el manejo del casino, que es del Estado porque el Conrad tiene un área protegida (para casinos privados) de 100 km a la redonda. Siendo estatal, su margen de maniobra para incrementar premios, hacer promociones o traer jugadores del exterior es muy limitado», agrega el experto. Habrá que esperar, entonces, hasta diciembre para comprobar si los cambios propuestos dieron sus frutos.
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