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«De alguna forma, el mercado esperaba algo más. Las declaraciones (de Lula) terminaron siendo un poco deslucidas, pero sirvieron para calmar al mercado», dijo otro operador local.
«El mercado aceptó con anticipación la elección de Lula, pero no tiene mucha paciencia para esperar por el equipo económico, y la demora en anunciar nombres deja a los inversores nerviosos», dijo el analista jefe del Bic-Banco, Luiz Rabi.
Rabi agregó que los nombres que Lula escoja para cargos como el Ministerio de Hacienda y la presidencia del Banco Central «mostrarán si el discurso de campaña será efectivamente respetado por el próximo gobierno».
•Acciones en baja
Las acciones que cerraron en positivo fueron las preferenciales de la compañía minera Vale do Rio Doce, que subieron 2,6%. Las pérdidas fueron encabezadas por las acciones preferenciales de la empresa de comunicaciones NET, que sufrieron un desplome de 14,8%, seguidas por las similares de Eletropaulo, que cayeron 12,1%. La telefónica Embratel cerró con una caída de 10,5% tanto en sus acciones ordinarias como en las preferenciales, y las preferenciales de Inepar cayeron 9,3%. Los papeles preferenciales de Telemar, que fueron los más negociados en la sesión, perdieron 6,4%, y los similares de la telefónica móvil Telesp Celular Participaciones dejaron 6,3%.
En Wall Street la duda para muchos es que Lula inicie una política radicalmente socialista. Lula «debe actuar con rapidez y dar una clara señal de que implementará las reformas estructurales necesarias para sanear la economía», opinó Paulo Leme, director de mercados emergentes de Goldman Sachs, y uno de los candidatos a ocupar algún cargo en el gobierno petista.
•Temor principal
En tanto, el especialista Ricardo Amorim, de IdeaGlobal, dijo que el principal miedo de los inversores es que las políticas que implemente Lula «no sean suficientes para contener la devaluación del real y para cubrir la deuda externa». Los inversores «van a esperar a que se instale su nuevo gabinete, a que fije sus políticas y luego decidirán si invertir o no» en Brasil, explicó Amorim y destacó que «hay una expectativa muy fuerte en los mercados por el anuncio del equipo de gobierno de Lula y sus políticas económicas».
El director de mercados emergentes para América latina del Deutsche Bank, José Luiz Daza, coincidió que «a corto plazo, los mercados van a mantenerse cautelosos» respecto de Brasil. «Lo que han demostrado estas elecciones es que los brasileños querían un cambio y su inclinación de voto ha sido motivada no por una ideología socialista, sino por su esperanza de mejora de la economía, en donde hay un alto nivel de pobreza y desempleo», manifestó el estratega Jaime Valdivia.
«Lula deberá afrontar desafíos como la reforma de las pensiones y del sistema tributario, así como mejorar la deuda nacional», y para ello «deberá formar una coalición de partidos en el Parlamento y con los nuevos gobernadores estatales», resaltó Lisa Schineller, analista de bonos de Standard & Poor's.
•Crecimiento
«Aunque Brasil tenga un superávit comercial necesita hacer el mayor número de transacciones en divisas posible y registrar un crecimiento de al menos 3% en el próximo año para poder cumplir con los plazos de la deuda», resaltó Barry Eichengreen, economista de la Universidad de Berkeley, California.
«Lula ha heredado una economía muy deteriorada, por lo que le será difícil obtener éxito en sus políticas», concluyó Lawrence Krohn de ING Finantial Markets.
El analista Walter Molano, jefe estratega de la firma de inversiones BCP Securities, dio un matiz diferente al de la mayoría de los analistas, al subrayar que «Brasil ahora tiene una oportunidad única de demostrarle al mundo que sus ciclos políticos no alterarán de modo alguno su modelo macroeconómico». Molano estimó que «el escenario más probable es que el nuevo equipo económico introduzca serios controles de capitales para amarrar a los inversores locales, quienes no tendrán otra opción que seguir en el mercado interno».
El interrogante «es si el nuevo gobierno reducirá los costos fiscales mediante un incremento en inflación o mediante la reducción de las tasas de interés nominales», dijo.
Molano subrayó que el Partido de los Trabajadores (PT) de Lula no tiene ninguna lealtad hacia los bancos locales, quienes apoyaron al candidato oficialista, José Serra. «Habrá que ver si el PT querrá cobrarle el apoyo a Serra de los bancos, lo que sin duda hará que la situación en Brasil se mantenga dinámica e interesante», concluyó.




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