21 de febrero 2001 - 00:00

Cayó la confianza de los consumidores en EE.UU.

El crecimiento económico de Estados Unidos se desacelerará drásticamente este año, pero la economía no entrará en recesión y recuperará fuerza nuevamente en la segunda mitad de 2001, según una encuesta hecha por el Banco de la Reserva Federal de Filadelfia, que se conoció ayer.

La Fed de Filadelfia dijo en su Sondeo de Pronosticadores Profesionales, un informe trimestral, que el PBI de Estados Unidos tendrá un crecimiento promedio de 2,2 por ciento en 2001.

Este ritmo es inferior a la tasa de crecimiento anual de 3,3 por ciento que había estimado a fines del año pasado la Fed de Filadelfia para 2001.

Para el primer trimestre, el grupo de pronosticadores profesionales prevé que el crecimiento será de 0,8 por ciento, antes de repuntar a 2,2 por ciento en el segundo trimestre. El mayor salto está previsto para el cuarto trimestre, cuando esperan un crecimiento de 3,7 por ciento.

La Fed de Filadelfia dijo que los pronosticadores sostuvieron que en la actualidad es escaso el peligro de presiones inflacionarias.

La Fed de Filadelfia realiza su sondeo trimestral entre 34 economistas de círculos académicos y profesionales en cambio, los analistas de política monetaria de la Reserva Federal tienen otro diagnóstico: la economía de Estados Unidos no está tan mal como muchos temen.

El presidente del Banco de la Reserva Federal de Dallas, Robert McTeer, dijo en un discurso el jueves pasado que probablemente estamos en la primera mitad de un proceso de desaceleración y recuperación en forma V».

Sus declaraciones dieron vida a los comentarios de Greenspan en su testimonio ante el Congreso de que la excepcional debilidad vista a fines de 2000 «al parecer no continuó en enero».

Los funcionarios de la Fed mencionan una serie reconfortante de indicadores para enero. Las ventas minoristas aumentaron 0,7 por ciento después de una débil temporada navideña.

El mercado de la vivienda tuvo resultados sólidos, con un incremento en los inicios de la nuevas construcciones de 5,3 por ciento en enero, y el mercado laboral siguió fuerte.

Hasta los excesos de inventarios de las empresas no están proyectando una sombra demasiado grande. La cifra de inventarios de diciembre fue sólo la mitad de la que se había previsto, lo que revela que las empresas están ajustando sus inventarios mejor de lo que se había esperado.

Por lo tanto, con el recorte de un punto porcentual en las tasas de interés en enero y la Fed dispuesta a aplicar más recortes si es necesario, la situación parece estar mejorando.

Pero un barómetro importante del sentimiento de los consumidores muestra que no son tan optimistas como los miembros de la Fed. El indicador de confianza se derrumbó a su nivel más bajo en más de siete años en febrero. La caída por tres meses consecutivos del índice de la Universidad de Michigan, a 87,8 es parecida a crisis anteriores de confianza que precedieron a períodos de recesión.

Y la confianza entre los pequeños inversionistas también fue sacudida, llegando a niveles no vistos desde 1993 cuando la economía estaba saliendo de la recesión.

La Federación Nacional de Empresas Independientes dijo que su índice bajó 0,2 por ciento en enero, a 96,5, después de desplomarse 3 por ciento el mes anterior.

El vicepresidente de la Fed, Roger Ferguson, calificó la confianza de «algo frágil» y algo que el banco central debe observar de cerca.

McTeer, el presidente de la Fed en Dallas, fue aún más drástico: «La melancolía es contagiosa».

«Quizás el optimismo de la Fed es un poco exagerado», dijo Jade Zelnik, principal economista de Greenwich Capital Markets, el analista dijo que las mejores cifras de gasto del consumidor en enero no deben tomarse con su valor nominal, como reflejo de una mayor demanda después de que el mal clima hizo que los consumidores se quedaran en sus casas en diciembre.

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