Una nueva piedra en el camino de la venta de Disco: el juez uruguayo Juan Carlos Contarín le pidió a su par argentino que no permita el avance de la operación y que notifique a los posibles interesados en adquirir la empresa de que en Uruguay existe un embargo trabado por acreedores del Banco de Montevideo, que haría inviable la transacción.
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El magistrado oriental ya impidió la operación al «trabar embargo y disponer medida de no innovar en la Argentina respecto de la persona jurídica Disco SA»; la novedad es que ahora ese fallo se completa con un exhorto remitido al «juez de Primera Instancia en lo Civil de turno», notificándolo de la medida y pidiéndole darles curso a los posibles interesados en adquirir la segunda mayor cadena de supermercados del país.
La inhibición se produce a raíz de una demanda trabada por la causa iniciada por ahorristas del Banco de Montevideo, que pertenecía a la familia Peirano, los ex dueños de Disco -luego vendida en su totalidad a la holandesa Ahold-. En base a estos reclamos, Contarín trabó embargo sobre los bienes que tiene Disco en la Argentina. Y si bien no parece prima facie que a esta altura de la historia los Peirano conserven algún grado de propiedad sobre los supermercados, seguramente los holandeses deberán demostrar que esto es así.
De todos modos, el exhorto del juez Contarín fue girado -tal como él lo solicitaba-por la Justicia argentina a Cencosud SA, a Francisco de Narváez y a Casino. Cabe recordar que la chilena Cencosud, en sociedad con las estadounidenses AIG y Capital Partners, más la CFI (Corporación Financiera Internacional, el brazo para inversiones privadas del Banco Mundial), tienen un «acuerdo de exclusividad» hasta el 31 de diciembre con Ahold para hacer el «due dilligence» y comprar Disco. Por su parte, De Narváez, asociado con la fran-cesa Casino, está disputando esa operación sobre la base de la afirmación de que su oferta era al menos tan buena como la de Cencosud.
Y si bien la medida judicial parece perjudicar tanto a los chilenos como al ex dueño de Tía, versiones cercanas al «campamento» de De Narváez/Casino indicarían que la inhibitoria les causó una moderada alegría: es que todo lo que interrumpa la concreción de la venta a favor de Cencosud les daría una oportunidad para revertir la actual situación que, obviamente, no los favorece: el 31 de diciembre, si todo seguía como hasta ahora, Disco cambiaba de manos y caía en las de ellos.
En tanto, Ahold logró vender ayer su filial de Perú, dentro de un plan de desinversiones en la región tendiente a hacerse de efectivo para sufragar los perjuicios que le causó el «inflado» de sus balances por cerca de u$s 1.200 millones, en su gran mayoría sobre sus filiales de Estados Unidos, Stop'n Shop y Giant. A través de estas desinversiones en América latina (región que abandonarán por completo), más ventas de activos en España y Polonia, Ahold planea reunir unos u$s 2.500 millones.
Ayer se anunció la compra -por un precio no revelado-de las cadenas Santa Isabel y Plaza Vea por parte del Grupo Interbank, asociado a inversores encabezados por el fondo Nexus Group. Se trataría, según versiones recién llegadas a ese país, de lo que se denomina un «management buy out», o sea una compra por parte de los antiguos gerentes de la empresa. A la distancia, esta noticia también es considerada positiva por la gente de De Narváez, ya que abonaría su pretensión de que las grandes cadenas de distribución deben pasar a manos de inversores nacionales, en caso de ser vendidas, y que haya interesados locales en condiciones de comprar.
Santa Isabel es la segunda cadena de supermercados de Perú, y declaró ventas por unos u$s 420 millones en 2002. Ahold había entrado en Perú en 1998, adquiriéndoselas -lo mismo que sus filiales en Chile y Paraguay-a la chilena D&S; la operación chilena fue comprada por Cencosud en agosto pasado, y esta operación también entra dentro de la «novela Disco»: es que De Narváez asegura que esa transacción se hizo a condición de que Ahold le diera la prioridad a Cencosud para la compra de su controlada argentina; Horst Paulmann, fundador y único accionista de Cencosud, niega esa versión vehementemente. Cencosud pagó u$s 77 millones por Santa Isabel Chile/Paraguay, más asumir una deuda de u$s 17,5 millones.
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