9 de diciembre 2003 - 00:00

Cercano a Lula, opaca Duhalde jura de Kirchner

Celosos del estrellato, Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde tendrán esta vez que resignarse a compartir los flashes de una jura simultánea. El martes próximo en Montevideo, el patagónico asumirá la presidencia protempore, y el bonaerense la coordinación especial del Mercosur.

Con escasa pompa, el uruguayo Jorge Batlle -que no es, justamente, el objeto del cariño de Kirchner y Duhalde-actuará de maestro de ceremonias de las dos asunciones: al bonaerense lo proclamará en la jefatura del Mercosur; al sureño le cederá, por seis meses, la presidente pro-tempore.

No podrán, en cambio, quejarse de falta de público. De la cumbre participarán los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, y de Paraguay, Nicanor Duarte Frutos, además de los socios extra Mercosur, el chileno Ricardo Lagos y el boliviano Carlos Mesa.

También aportará a esa simulación Pascual Lami, comisario de Comercio de la Unión Europea, que paseará por la gala montevideana.

Por eso, a pesar de que comenzó a viajar como «embajador» en octubre pasado, Duhalde pidió postergar su asunción formal para la cumbre anual de presidentes para contar con una celebración prestigiosa que dé rango a una secretaría cuyo rol es, todavía, difuso.

Igual, Duhalde empezó a usufructuar el cargo. Lo hizo, primero, con una gira a EE.UU. -donde se vio con Enrique Iglesias luego de un toreo que Kirchner le hizo al presidente del BID-y después junto a Lula, en un recorrido por países árabes que termina mañana.

Ayer, luego de almorzar el domingo con el presidente egipcio,
Hosni Mubarak, se citó con el secretario general de La Liga de los Países Arabes, Amre Moussa. Hoy, por la tarde, en Trípoli, se encontrará -siempre como segundo del brasileño-con el libio Muammar Kadhafi.

Recién el viernes, Duhalde volverá al país. Pero sólo por el fin de semana: el lunes por la tarde, partirá junto a Kirchner hacia Montevideo para participar el martes, desde temprano, de la cumbre de presidentes donde, tras una recepción de Batlle, brindará un discurso de asunción.

En su gira árabe, Duhalde tuvo una cosecha provechosa. Según sus voceros,
entabló un trato «más que cordial» con Lula -otra provocación contra Kirchner que recela al carioca-que hasta sugirió, sin dar su nombre, que todos los presidentes lo lleven en sus futuras recorridas inter-nacionales.

«Siempre que un presidente viaje llevará a un representante de los coordinadores del Mercosur
-dijo Lula-. Es muy importante la presencia del ex presidente Duhalde. Eso debe ser, en adelante, una especie de norma en las actuaciones de Brasil, la Argentina, Paraguay y Uruguay

Si el comentario del brasile-ño se fija como regla -aunque no escrita-, el bonaerense tendrá que ser incluido en la comitiva que en la primera parte de 2004, como presidente pro-tempore del Mercosur (antes de entregárselo en junio próximo a Lula) realizará Kirchner a China.

En definitiva, Brasil obló los gastos de Duhalde durante la maratón por los países árabes. Así que lo mismo, teniendo en cuenta que durante el primer semestre del año próximo la Argentina ocupará los dos puestos formales del Mercosur, deberá hacer el patagónico.

Pero para eso hay tiempo: de hecho, luego de la jura del martes, Duhalde entrará en un
largo receso. Durante las fiestas navideñas no tiene pautada ninguna actividad y el Palacio del Mercosur -el antiguo Parque Hotel donde tiene las oficinas-cerrará sus puertas durante todo enero.

En ese tiempo, espera fijar una ronda de contactos con los miembros del Foro Consultivo del Mercosur, integrado por empresarios, sindicalistas y delegados de ONG de los cuatro países del bloque, que la semana próxima montarán una cumbre paralela a la presidencial.

Suele ese núcleo presentar los capítulos más interesantes de los encuentros porque se abren las agendas de los presidentes a los planteos de empresas, ONG y gremios, que
son menos diplomáticos que los políticos a la hora de evaluar temas sensibles.

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