CGT, a punto de estallar por CTA
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Lo que en realidad saben tanto los «gordos» como los hasta ahora seguidores de Moyano, es que Cristina Fernández no les tiene mucha simpatía. Permanentemente cuestiona la forma de discutir y de actuar del camionero, además de recordar el fallido acto de San Vicente. Además, se sabe, la primera dama, tiene relaciones sólidas con algunos dirigentes de la CTA, como su titular Hugo Yasky. Ve así con buenos ojos un apoyo explícito de esta central gremial para que la acompañe en las próximas elecciones presidenciales, y espera tener con Moyano y el resto del gremialismo sólo una buena relación.
Los «gordos» tienen otra sospecha, más preocupante para sus intereses de continuar negando la existencia legal de la CTA. Creen que en realidad Moyano no rechaza seriamente la posibilidad que esa central obrera sea institucionalizada, ni que esta decisión provoque una pérdida de poder para los sindicatos ortodoxos y peronistas. Recuerdan varios gremialistas que incluso Moyano tiene una relación muy sólida con Yasky, con permanentes interconsultas, y que anhela la unidad del movimiento obrero, bajo su conducción obviamente.
El encuentro de ayer en la Casa Rosada estaba previsto para las 19.00. El principal tema era el llamado al Consejo del Salario, algo que finalmente ocurrirá, pero cerca de agosto. Fuentes oficiales aseguraban que, obviamente antes de octubre, el salario mínimo será reubicado por encima de los 900 pesos (entre 930 y 980 pesos), mientras el reclamo de la CGT era buscar elevarlo a 1.040 pesos, lo mismo que ganan de básico los trabajadores docentes, indicaron fuentes sindicales. El Consejo del Salario sesionó por última vez en junio de 2006 y la intención del gobierno es que se reúna al menos una vez por año.



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