8 de junio 2007 - 00:00

CGT, a punto de estallar por CTA

La reunión que ayer por la tarde tenían previsto mantener el presidente Néstor Kirchner y la «mesa chica» de la CGT, liderada por Hugo Moyano, fue finalmente suspendida. El motivo oficial, explicado desde la central obrera, es que el camionero sufría un fuerte estado gripal que le impedía salir de su domicilio, algo absolutamente inusual para un dirigente que hace gala de no haberse enfermado en más de una década.

Sin embargo, otras fuentes sindicales hablaban de otros motivos menos épicos para justificar la suspensión. Estas versiones apuntan a una nueva amenaza de estallido de la interna dentro de la CGT, a partir del dato de la casi segura legalización de la CTA para después de octubre, si Cristina Fernández es elegida sucesora de Néstor Kirchner. Si esto ocurre, afirmaban las fuentes, el camionero debería enfrentar una seria embestida generalizada dentro de la CGT que podría hacer tambalear seriamente su conducción.

El encargado de hablar, en nombre del sindicalismo peronista ortodoxo (la CGT de Moyano, las «62» y los «gordos»), fue Julio Piumatto (judiciales), que le aseguró al camionero en la noche del miércoles, que si él no le planteaba al Presidente el tema de la CTA, sería él en persona quien llevaría la cuestión a la Casa Rosada.

Concretamente, Piumatto reclamaba que Moyano le recordara a Kirchner «el apoyo» que la CGT hizo durante los cuatro años de gestión del patagónico, y la «paz social y sindical» con que pudo gobernar. El camionero había contestado que Kirchner no legalizaría a la CTA, pero que no podía garantizar lo que podría suceder si Cristina Fernández era elegida sucesora.

  • Temor

    Concretamente, el temor del gremialismo ortodoxo peronista, es que la primera dama, cuando hable en Ginebra ante la OIT el 13 de junio y deba contestar el clásico planteo del organismo dependiente de las Naciones Unidas, le dé la razón a la CTA y prometa una solución.

    Lo que en realidad saben tanto los «gordos» como los hasta ahora seguidores de Moyano, es que Cristina Fernández no les tiene mucha simpatía. Permanentemente cuestiona la forma de discutir y de actuar del camionero, además de recordar el fallido acto de San Vicente. Además, se sabe, la primera dama, tiene relaciones sólidas con algunos dirigentes de la CTA, como su titular Hugo Yasky. Ve así con buenos ojos un apoyo explícito de esta central gremial para que la acompañe en las próximas elecciones presidenciales, y espera tener con Moyano y el resto del gremialismo sólo una buena relación.

    Los «gordos» tienen otra sospecha, más preocupante para sus intereses de continuar negando la existencia legal de la CTA. Creen que en realidad Moyano no rechaza seriamente la posibilidad que esa central obrera sea institucionalizada, ni que esta decisión provoque una pérdida de poder para los sindicatos ortodoxos y peronistas. Recuerdan varios gremialistas que incluso Moyano tiene una relación muy sólida con Yasky, con permanentes interconsultas, y que anhela la unidad del movimiento obrero, bajo su conducción obviamente.

    El encuentro de ayer en la Casa Rosada estaba previsto para las 19.00. El principal tema era el llamado al Consejo del Salario, algo que finalmente ocurrirá, pero cerca de agosto. Fuentes oficiales aseguraban que, obviamente antes de octubre, el salario mínimo será reubicado por encima de los 900 pesos (entre 930 y 980 pesos), mientras el reclamo de la CGT era buscar elevarlo a 1.040 pesos, lo mismo que ganan de básico los trabajadores docentes, indicaron fuentes sindicales. El Consejo del Salario sesionó por última vez en junio de 2006 y la intención del gobierno es que se reúna al menos una vez por año.
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