Chile se convirtió ayer en el primer país latinoamericano en abrir masivamente los mercados asiáticos para sus exportaciones, al firmar con Corea del Sur un acuerdo de libre comercio entre los dos países. Esto les permitiría además a los dos estados aumentar en 2003 el intercambio comercial de algo más de 500 millones de dólares a más de u$s 1.000 millones. Según el presidente Ricardo Lagos, este acuerdo «hace más efectivo y cercano que Chile sea un gran puente entre los países del sudeste asiático y América latina». Para el jefe de Estado, este año «se exportarán aproximadamente 580 millones de dólares y el desafío es doblar esta cifra, de aquí a siete años, con más empleo, más crecimiento y más trabajo para los chilenos».
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El acuerdo, que comenzará a funcionar desde el 1 de enero de 2003, habla de la apertura de todos los mercados puntuales chilenos y coreanos, pero con la posibilidad de proteger algunos rubros. Según Lagos, «Chile quería abrirse, pero entendimos que teníamos que proteger algunas áreas. Y ellos (los coreanos) quieren abrirse, pero proteger el área agrícola, principalmente peras, manzanas y arroz». El acuerdo beneficiará puntualmente a la industria chilena de la minería, la agricultura y la actividad forestal chilenas, generando más empleos y contribuyendo al crecimiento de la economía.
Chile ahora, también con el gobierno de Ricardo Lagos, se apresta a terminar de negociar el acuerdo de libre comercio más importante de su historia, cuando probablemente antes de diciembre termine de definir los alcances concretos del tratado de apertura de mercados que firmará con Estados Unidos. Entre el jueves y el viernes de la próxima semana, en la reunión del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) de Quito, los negociadores de Chile y Estados Unidos podrían anunciar la fecha en que los dos países podrían presentar en sociedad este acuerdo.
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