Para el Ministerio de Economía, «las grandes empresas ayudarán a las pymes a llevar sus productos al mundo». La estrategia está siendo impulsada desde la Secretaría de la Pequeña y Mediana Empresa (SePyMe), hoy a cargo del ex economista de la UIA Federico Poli (hasta hace pocos meses, jefe de asesores de Lavanga).
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La propuesta no es sencilla: es que las grandes empresas exportadoras, que ya han montado su logística para vender al exterior y tienen sus clientes en el mundo, consigan los mercados a sus proveedores pymes locales. Para ese fin, la SePyMe ya constituyó un grupo de gerentes de exportación que, junto al titular de la cartera, están trabajando en armar las alianzas con las grandes empresas.
Asimismo, Poli aseguró que la secretaría financiaría un tercio del costo que esta operación demande.
•Objetivo
La medida intenta incrementar las exportaciones de valor agregado, y se sustenta en estadísticas concretas que ya tiene el gobierno: 67% de las pymes exportadoras venden al mundo bienes industriales, sus exportaciones tienen 3,4 veces más valor agregado que el de las grandes empresas y generan el doble de la mano de obra que éstas. Por eso se intentará canalizar buena parte de los recursos de esa secretaría a que las pymes exporten.
Poli aseguró, además, que se comenzará a trabajar -una vez más-en la elaboración de un régimen impositivo que permita la simplificación de trámites para estas empresas y en el mejoramiento de las líneas crediticias financiadas por el Banco Nación para evitar, como sucede actualmente, que la secretaría apruebe las carteras de crédito disponibles y éstas sean luego rechazadas por la entidad oficial.
•Nueva etapa
Hasta ahora, el ritmo de funcionamiento de las medidas destinadas a las pymes va muy por detrás de la importancia que en discursos los gobiernos le asignan al sector. Todavía hay medidas que se crearon en la ley pyme lanzada en 1999, y que recién en 2002 (tres años después) comenzaron a funcionar, pero en forma muy discreta. Poli asegura que «ésta es una nueva etapa para las pymes, porque con la convertibilidad cualquier medida específica para el sector no tenía impacto». Las siguientes fueron las principales declaraciones del funcionario.
• Hoy hay un marco de política económica que permite que las políticas pymes tengan sentido. En la convertibilidad las políticas específicas no tenían impacto.
• Hay sectores, como textiles o calzados, que están llegando al techo de su capacidad instalada. Ahí ya hay cuellos de botella y ahora es fundamental dar señales de largo plazo sobre cuáles van a ser los precios relativos. Hay que dar señales fuertes de que este tipo de cambio no se va a retrasar.
• Las dos patas más importantes del esquema macroeconómico actual es el tipo de cambio y políticas de ingresos.
• La devaluación fue la explosión del modelo de la convertibilidad. No nos engañemos, lo que falló fue la convertibilidad, no la devaluación.
• Cuatro años se insistió en la convertibilidad para ver si ajustaban. Estos niveles de desocupación, pobreza e indigencia no son generación espontánea de la devaluación. Es la herencia de la convertibilidad.
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