Comercios empiezan a negociar contratos en una semana crítica
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«El problema no es sólo para quienes ocupan los locales, sino también para quienes se los alquilan. La cadena de pagos está rota, la gente no entra ni para preguntar precios y los locadores no cobran los alquileres -en algunos casos- desde hace meses», decía a este diario un agente inmobiliario especializado en locaciones comerciales.
Cabe apuntar que los alquileres en shopping centers vienen cayendo desde hace dos años; por entonces, el promedio de lo que se pagaba era 30% superior a la actualidad.
Los negocios, sobre todo de indumentaria, son un muestrario de la crisis: además de exhibir precios bajísimos (se los tome como se los tome), se sabe que difícilmente logren reponer mercadería en el futuro cercano.
«Quienes importan no pueden pagar porque no les permiten girar divisas ni comprarlas; quienes fabrican acá sufren la presión de los fabricantes de tela, que pretenden cobrar en dólares billetes. Hasta marzo los locales tirarán con la ropa que tienen, pero la provisión de la próxima temporada es una incógnita hoy imposible de dilucidar», decían en APSA.
En tanto, las empresas que decidieron incrementar sus precios están sufriendo un inesperado revés: muchos comerciantes, mayoristas y cadenas de supermercados están posponiendo sus compras o concretando el boicot que adelantara este diario la semana pasada en contra de estas subas.
La resistencia más fuerte se estaría concretando contra empresas de cosméticos, fiambres, lácteos y -en general- contra productos cuyos componentes principales no son productos importados.
• Exportación
«Fíjese en este desodorante: dice 'Fabricado en la Argentina y exportado por...'; y después sigue una lista de los importadores en cada país a los que la empresa lo exporta. Esta misma empresa aumentó todos sus precios entre 5% y 15% la semana pasada amparándose en el hecho de que muchos de sus productos e insumos son importados. ¿Por qué no dicen que lo que exportan -ante la caída de los costos internos por la devaluación- ahora les cuesta menos y por lo tanto les deja más ganancia? Con eso podrían haber compensado y no subir los precios en el mercado local», dijo una alta fuente supermercadista.
Cabe apuntar que en el caso de los productos argentinos que se exportan los componentes importados (en caso de contenerlos) están exentos de arancel por estar incluidos en el régimen de importaciones transitorias.
De todos modos, si bien las subas no han sido generalizadas hasta ahora, tanto las grandes cadenas como los comerciantes chicos temen que la situación pueda desbarrancarse en el futuro más o menos cercano. Esto, aun a pesar de las fuertes restricciones que el «corralito» impone al consumo. Hasta la semana pasada, quienes tenían algún dinero inmovilizado en sus cuentas corrientes o cajas de ahorro, podían disponer de los mismos a través de sus tarjetas de débito, y no fueron pocos quienes usaron esos ahorros para gastos corrientes o para la compra de ropa o algún otro bien durable. Esto, desde el jueves a la noche (y hasta tanto se produzca la anunciada modificación de la absurda norma) ya no es posible.




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