Como si se tratara de compensar la imagen de su gestión en una minuciosa suma algebraica, Néstor Kirchner en persona se encargó de que los anuncios de aumentos de sueldos y jubilaciones mínimas se realizaran un minuto antes de su aparición en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, un acto que fue visto como su primera aproximación al campo empresarial (por lo menos desde el punto de vista de las instituciones o «corporaciones», ya que el Presidente cultiva a muchos grandes empresarios de manera individual y casi secreta).
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El paquete de aumentos (en el haber mínimo jubilatorio y en el salario mínimo vital y móvil además de la suspensión de una suba en los aportes a las AFJP y el adelanto en el pago del incentivo docente) fue elaborado principalmente por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, de manera muy discreta durante los últimos 10 días. Tomada realizó consultas con sindicalistas (algunos le reclamaron que la suba fuera inmediata y no gradual) y también con el sector empresarial, en especial, el representado en la UIA.
La «mise en scenne» fue preparada personalmente el miércoles por la tarde -durante el viaje a Tucumán- por el propio Kirchner, quien ayer por la mañana dispuso la conferencia de prensa con la participación de los tres ministros involucrados con las medidas: Roberto Lavagna, Daniel Filmus y el propio Tomada. Después de ese acto aparecería en la Bolsa. La secuencia seguirá después del viaje a Europa: recién entonces recibirá a la CGT comandada por Rodolfo Daer, aislada de la Casa Rosada y en conflicto con el gobierno por la intervención del PAMI. Hasta ahora, Daer sólo pudo aproximarse hasta el despacho presidencial no más allá de la oficina del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien lo recibió la semana pasada.
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