11 de enero 2002 - 00:00

Competitividad mejorará menos que lo esperado por devaluación

El fin de la convertibilidad impactará directa o indirectamente en los costos de producción de toda la economía y, por lo tanto, el impacto sobre los precios finales será inevitable. En mayor o menor medida toda la actividad económica del país depende del abastecimiento del resto del mundo en productos que van desde autopartes, químicos, medicinales, maquinarias, tecnológicos hasta los más básicos como resmas de papel, marcadores, cartuchos de impresión, o disquetes que se utilizan en cualquier empresa o familia.

El año pasado las importaciones de bienes se ubicaron en u$s 21.600 millones, y de ese monto 78% correspondió a bienes intermedios, bienes de capital o piezas y accesorios para estos productos que son demandados básicamente por el sector productivo nacional. Con un tipo de cambio paralelo en $ 1,5 si la Argentina quisiera importar la misma cantidad de bienes este año, debería desembolsar 10.800 millones de pesos adicionales.

La cifra podría ser mayor si el dólar se disparara o menor si el país logra recuperar la confianza y permite levantar un sector productivo que pueda generar y sustituir algunos de los productos que se importan. Pero mientras esto no suceda (en algunos productos llevará tiempo crear una industria nacional), estos 10.800 millones seguramente saldrán del bolsillo de los consumidores y el derrame de los precios en la economía alcanzará a todos los sectores, incluso a los sectores de bienes no transables que representan en la Argentina 48% de la producción.

•Alta importación

Hay productos como bienes de informática, maquinarias de oficinas y contabilidad donde sólo 21,1% de la oferta total que hay en el país es producción nacional. El resto se importa. El encarecimiento de este tipo de bienes afectará a todos los sectores: es que 26,1% de estos productos se destina a consumo final, 20,6% lo demanda el sector empresarial y 51,9% es demanda de inversión. Incluso el sector de servicios que no los importa en forma directa es un gran demandante de este tipo de maquinarias y también verá incrementar sus costos mensuales.

Una situación similar sucede con aparatos médicos, aparatos eléctricos, televisores, radios o relojes.

Por ejemplo, del total de la oferta de aparatos de radio, televisión y comunicaciones que hay en el país, sólo 40,4% es producción nacional. Y si bien 23,6% se destina como insumos al resto de los sectores, 36,4% de estos bienes se destina a los hogares, mientras que 38,3% se demanda como inversión, con lo cual su encarecimiento impacta entre consumidores y empresas.

En términos generales, toda la industria manufacturera tiene una dependencia importante del resto del mundo:
genera 18% del PBI y 15% de sus insumos son importados. El sector automotor es uno de los más dependientes de las importaciones: la demanda del resto del mundo asciende a 38% de su valor bruto de producción. Según se desprende de datos del INDEC y del CEP, la relación entre total importaciones y su valor bruto de producción asciende a 18% en pinturas y barnices, 26% en motocicletas y bicicletas, 16,3% en lámparas eléctricas y equipos de iluminación, 18,5% en hilos y cables aislados, 12,82% en autopartes, 19,55% en productos medicinales y 16% en acumuladores y pilas. En ediciones de revistas y medios periodísticos, la dependencia llega a 9% promedio: se importan desde los químicos necesarios para imprimir hasta el papel ya que la oferta papelera local no alcanza para abastecer la demanda. El 18% de la oferta total de papel y cartón que hay en la Argentina es importada.

•Minería

El sector de minerales metálicos importa 60,4% de la oferta total que hay en el país y 74% se usa como insumo. Pero 86% de esos insumos se destinan a la industria manufacturera. Asimismo, del total de productos químicos básicos que circulan al año en la economía, 36% corresponde a bienes importados. La mayor parte de estos bienes que se venden en la economía corresponde a demanda intermedia y 77% de la misma provienen de la industria manufacturera.

La dependencia que tienen de las importaciones los productores de equipos de transporte también es elevada: 34,4% de la oferta que hay en el país proviene del resto del mundo. Hacia el año pasado eran a precios básicos (sin incluir impuestos ni márgenes de ganancias), unos 15.000 millones de dólares (a la paridad 1 a 1) que si se mantiene la misma estructura, a un dólar en $ 1,5 ahora equivaldrían a 17.580 millones de pesos. Prácticamente todos los sectores de la economía son demandantes de este tipo de bienes e incluso 33,2% se destina a los consumidores que verán incidir sobre sus bolsillos el aumento en el costo de la importación, siempre que no se reemplace por productos nacionales.

•Textiles

Tampoco el sector textil escapa al impacto de la devaluación, aunque con mayores posibilidades de sustituir importaciones por producción nacional. La oferta anual llega a unos 1.500 millones de dólares o pesos a la paridad existente al año pasado, que como 18% se importa, si no se sustituye por productos nacionales mas económicos abastecer la misma demanda significará 200 millones de pesos más.

Hay sectores menos comprometidos como los servicios pero que indirectamente el impacto los afectará. Igualmente, hay que tener en cuenta que 28% de las importaciones argentinas provienen de Brasil que desde 1999 vio devaluar su moneda de 1 real por dólar a 2,32 reales por dólar.

Eso abarató los productos que ingresaban del país y en muchos casos sin la contrapartida reducción de precios que hubiera correspondido. Por eso ayer se especulaba con que, si no hay una inflación general en el nivel de precios, es probable que algunos importadores aún tengan margen para absorber parte del aumento de costos que significará ahora ingresar productos desde Brasil.

Si bien las importaciones que realiza anualmente el país apenas llega a 7,2% de la oferta total de bienes y servicios (incluyendo bienes intermedios) que se genera anualmente en el país,
todos los sectores de la Argentina están, directa o indirectamente, vinculados a este sector.

•Impacto real

Por eso, con un dólar a $ 1,5 la única forma de evitar una espiral inflacionaria será que se logre despertar la producción nacional y que la suba de precios que efectúe cada sector sea de acuerdo con el impacto real del aumento en sus costos y no al impacto esperado. Con una recesión que lleva 41 meses, si el análisis sólo se realiza siguiendo la lógica económica, no habría que esperar un impacto elevado sobre el nivel de precios, más allá del aumento de costos que implica el tener una industria de insumo dependiente. Pero siempre que los ajustes de precios se lleven a cabo por el impacto real y no por el impacto esperado sobre los precios.

El total de las importaciones de bienes y servicios realizado el año pasado ascendió a unos u$s 29.000 millones. Importar ese mismo monto ahora le significará al país por lo menos 14.500 millones de pesos adicionales (si el dólar se conservara a $ 1,5). De total importado, unos 21.600 millones de dólares correspondieron a bienes mientras que otros 7.400 millones de dólares fueron importaciones de servicios.

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