30 de abril 2002 - 00:00

Con límites, bancos prometen garantizar nuevo plan BONEX

En tres días deberá estar listo el nuevo plan BONEX que relanzará el gobierno y que se enviará al Congreso. Eso fue lo acordado ayer en reuniones entre banqueros, funcionarios del Banco Central y Rodolfo Frigeri (preside la Comisión de Finanzas en Diputados). A diferencia del proyecto de Remes Lenicov, la condición es que, en este caso, los títulos cuenten con una garantía explícita de los bancos. La idea inicial de Roberto Lavagna de crear un fondo fiduciario con la cartera de créditos de los bancos -los ahorristas recobrarían su dinero en la medida en que los bancos recuperen sus préstamos otorgados-no contó con apoyo de bancos ni del propio Frigeri. Ayer se negoció todo el día sobre las condiciones que deberían tener los nuevos bonos, y las reuniones continuarán hoy. El título en dólares que en forma compulsiva se entregará a ahorristas por los depósitos reprogramados será emitido por el Estado y podría tener una pequeña garantía bancaria. En cambio, el título optativo para las cuentas a la vista contará con una sustancial garantía de las entidades.

Roberto Lavagna
Roberto Lavagna
Los bancos se mostraron de acuerdo ayer en aportar cartera propia como garantía del nuevo plan BONEX para los ahorristas, pero todavía hay dudas respecto de cómo se implementará. En principio, el respaldo bancario será más rotundo para el bono optativo que se ofrecerá por los depósitos a la vista dentro del «corralito», mientras que los títulos del Estado para los depósitos reprogramados contarán con una garantía más acotada de las entidades. Después de una serie de reuniones que se extendieron ayer durante toda la jornada, se llegó a un principio de consenso: 1) El bono compulsivo para los depósitos reprogramados será emitido por el Estado y tendrá una pequeña garantía de los bancos. Será en dólares.

2) El título para los depósitos a la vista que están dentro del «corralito», que será optativo, tendrá una garantía sustancial de los bancos. Es más, se negocia la posibilidad de que sean las propias entidades las que lo emitan, aunque con una garantía del Estado. Podría ser en moneda extranjera y también en pesos.

El bono corto para absorber dinero de las cuentas a la vista es un punto crucial de las discusiones. Ocurre que, cuanto más gente lo acepte, aumentarán las chances de liberar el «corralito» en forma inmediata.

• Negociador

El diputado justicialista Rodolfo Frigeri, presidente de la Comisión de Finanzas de la Cámara baja, fue quien encabezó las negociaciones con los banqueros por parte del Congreso. «En tres días, tendría que estar el proyecto definido para que lo tratemos lo más rápido posible», explicó en sendas reuniones que mantuvo con banqueros de las dos principales asociaciones bancarias, ABA y Abappra.

En los encuentros también participaron Alejandro Henke, por el Banco Central (es el vicesuperintendente), y dos representantes del ministro de Economía, Roberto Lavagna: Alberto Coto, nexo del Palacio de Hacienda con el Congreso, y Alejandro Casas Rúa, de la consultora Price Waterhouse.

Allí quedó claro que los legisladores piden modificaciones al proyecto BONEX presentado originalmente, que rebotó en el Senado.

Frigeri reiteró que los bancos deben participar junto con el Estado en la garantía de devolución del dinero en dólares a los ahorristas que quedaron con depósitos reprogramados por $ 40.000 millones.

«Con una cartera de créditos pesificada, parte de la cual ni siquiera se ajustará por CER, es imposible pensar que los bancos tengan una gran participación en la devolución de depósitos en dólares»
, señaló uno de los banqueros que está participando activamente de las negociaciones.

La propuesta que está en plena elaboración por parte del Banco Central, con el aporte de los equipos técnicos de las asociaciones de bancos, pasa por la siguiente línea:

• Se armará un fideicomiso financiero por banco, cuyo activo subyacente estará conformado por títulos públicos cuya garantía de pago es -obviamente-el Estado nacional. Adicionalmente, los bancos aportarán una parte de su carte-ra de préstamos al sector privado para garantizar el repago del título.

• Si el Estado incumple parcial o totalmente con el pago del título en dólares, entonces se echará mano a la cartera de créditos que ofrecieron los bancos para efectivizar el cobro. Aunque todavía existen cálculos preliminares, esa garantía rondaría entre 10% y 20% del monto nominal del bono que se entregará a los ahorristas.

• El título en dólares sería a diez años, como en la propuesta original. Se estudia la posibilidad de mejorarle la tasa de interés: en vez de 2% anual en dólares, disponer una flotante de LIBO más 1% anual. De esta forma, el ahorrista se beneficiaría en un contexto de aumento de tasas internacionales. El monto del bono en dólares abarcará a los $ 40.000 millones que están reprogramados hasta 2005.


• Además de permitir la utilización del bono para pago de impuestos si el gobierno no abona, también se estudia darle atractivos adicionales.

• Quedó descartada la alternativa de armar un fideicomiso con los activos de los bancos. Se consideró una idea muy complicada y que podría causar problemas puntuales en determinados bancos
.

• Además, habrá un bono optativo para las cuentas a la vista que permanecen en el «corralito». La gran discusión por estas horas es cómo hacer que este título -que será de plazo mucho más corto-sea atractivo para que buena parte de los ahorristas opte por esta posibilidad.

Una alternativa es ofrecer, como se había dispuesto originalmente, la emisión de un bono en dólares a tres años que podría comprarse a $ 1,40 con los fondos del «corralito».

• La discusión es quién emitirá el papel. Podría ser el Estado, pero con una fuerte garantía de los bancos.

Pero también se estudia la posibilidad de que sean directamente los bancos los que emitan el título, que contaría de todas formas con garantía estatal.

• Otra alternativa es sacar un bono ya mucho más corto en pesos. Aquí los bancos podrían ofrecer, por ejemplo, la devolución de 20% de los depósitos en pesos en efectivo. El resto quedaría en pesos a un plazo no superior a seis meses y con una muy atractiva tasa de interés.

• Se trata de un tema clave, ya que, cuanto mayor sea la aceptación de este título de corto plazo, más rápida será la liberación del «corralito». Es la única manera de levantar las restricciones bancarias en forma inmediata.

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