El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, explicó
que no rescataron a Lehman Brothers porque la entidad no
contaba con las garantías suficientes para repagar.
Washington - El titular de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, advirtió ayer en una conferencia en el Club Económico de Nueva York que aunque la estabilización de los mercados financieros es necesaria, ésta no será suficiente para garantizar la recuperación económica. Sin embargo, dijo estar «convencido de que gracias a las medidas de ayuda que se han adoptado, la economía del país saldrá con un vigor reforzado de la crisis». A continuación, sus principales afirmaciones:
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La estabilización de los mercados financieros es un primer paso fundamental, pero incluso aunque se estabilicen tal y como esperamos que lo hagan, una más amplia recuperación económica no llegará acto seguido.
Al restringir los flujos de crédito a las familias, las empresas y los gobiernos estatales y locales, las turbulencias en los mercados y las presiones de financiamiento sobre las empresas representan una amenaza significativa al crecimiento económico.
El mercado inmobiliario sigue siendo una fuente de debilidad para la economía real y los mercados financieros. Existen ralentizaciones en el gasto de los consumidores, en las inversiones empresariales y en el mercado laboral. Se pronostica, asimismo, un freno de las exportaciones, debido a que el comercio de los principales socios de EE.UU. también registra menor ritmo. Por ello, tomará un tiempo que los mercados crediticios se descongelen y la actividad económica no llegará a alcanzar su potencial durante un tiempo.
Esos factores de ralentización económica podrán verse compensados en parte por otros más favorables, como la caída del precio del crudo y algunas materias primas, que ayudarían a contener la inflación. Los problemas de inestabilidad de precios se están moderando y la inflación parece regresar a un ritmo razonable.
Estados Unidos ha evitado cometer los errores que llevaron a la economía a hundirse en la Gran Depresión en el siglo XX. El gobierno de entonces había seguido una política monetaria que desembocó en deflación durante la depresión. Esta vez, la política monetaria ha sido proactiva y agresiva y no se hizo esperar.
Continuaremos utilizando todas las herramientas a nuestra disposición para mejorar el funcionamiento y la liquidez del mercado, reducir las presiones en los mercados financieros y crediticios y complementar los pasos que den el Tesoro y los gobiernos extranjeros para reforzar el sistema financiero.
La evolución que seguirá la actividad económica en los próximos trimestres dependerá esencialmente de un retorno de los mercados financieros y de crédito a un funcionamiento más normal, aunque el descongelamiento de los mercados de crédito tomaría más tiempo.
Nuestra estrategia seguirá evolucionando y precisándose a medida que nos adaptamos a los nuevos acontecimientos y a los inevitables contratiempos. No cesaremos hasta que hayamos conseguido los objetivos de reparar y reformar nuestro sistema financiero.
Una solución del sector público para Lehman demostró ser no factible, ya que la firma no podía presentar el colateral suficiente para dar una seguridad razonable de que se repagaría un préstamo de la Reserva Federal.
Si bien hay mucho por hacer y cada día se nos presentan nuevas dificultades, estoy seguro de que la economía estadounidense, con su gran vitalidad intrínseca y gracias a las medidas de ayuda que se han adoptado, saldrá de este período con un vigor reforzado.
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