1 de octubre 2002 - 00:00

Confirman plan para fusionar tres bancos

Montevideo (de nuestra agencia) - El gobierno anunciará este mes el programa monetario para 2003, dijo el presidente del Banco Central del Uruguay (BCU), Julio De Brun. Confirmó asimismo que una solución para los bancos Comercial, Montevideo y Caja Obrera pasa por la posibilidad de una fusión, por la cual el primero absorbería activos y pasivos de los otros dos.

De todas formas, dependerá del estudio de viabilidad que la consultora ING Bank presentará en dos semanas. Hay expectativa por conocer el programa monetario para 2003, en especial porque ello incidirá en la evolución del tipo de cambio.

Las proyecciones apuntarán a utilizar a la inflación como una meta, con datos que quedarán definidos con la llegada a Uruguay de una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en la primera quincena de octubre.

El titular del BCU, Julio De Brun, que se encuentra en Washington asistiendo a la reunión del FMI y manteniendo contactos con autoridades y banqueros, hizo declaraciones a los enviados de distintos medios uruguayos, analizando el futuro de los cuatro bancos con actividad suspendida.

Confirmó en principio que una de las salidas es la fusión de los bancos Comercial, Montevideo y Caja Obrera y dijo que el Banco Central se limitará a determinar la viabilidad de la nueva institución y qué tipo de licencia para operar se le otorga.

En el caso del Banco de Crédito, se siguen analizando las posibilidades de su reapertura, en tanto que respecto al Comercial, Montevideo y Caja Obrera, manejó como una posibilidad que si hay un activo valioso, «de repente lo mejor es la reapertura de un banco que sea viable al que se le anexan cosas valiosas de los otros».

Mucho dependerá del informe que presente la consultora ING Bank, contratada para analizar la situación, determinar la viabilidad y proponer alternativas. Si finalmente se determinara que no hay viabilidad, las autoridades deberán establecer un mecanismo diferente a los de liquidación actualmente vigentes, para proteger a los ahorristas, dijo De Brun al enviado del diario «El País».

Explicó que, en general, las normas de liquidación se refieren a empresas, y el caso de los bancos es diferente, pues se debe evaluar su impacto y por su naturaleza, los activos se desvalorizan muy rápidamente.

Entonces se debería aplicar y buscar un procedimiento distinto, indicó.

• Mecanismo

Un mecanismo a analizar, por ejemplo, es lo que la Argentina hizo con algunos bancos a través de fideicomisos, o fondos fiduciarios. En tales casos se forman fideicomisos con activos de los bancos, cuyos titulares son los acreedores de los bancos.

El fondo se establece para hacer una gestión más eficiente en la recuperación de esos activos, preservando mejor sus valores. Entonces los acreedores se hacen de activos que pueden comercializar rápidamente.

«En la Argentina en algún caso funcionó bien y los acreedores pudieron recuperar sus dineros en un año o un año y medio», señaló De Brun. El tema es ver si eso puede funcionar en Uruguay, porque los bancos suspendidos son una parte grande del sistema, o quizás habrá que mirar otros mecanismos que puedan ser más eficientes, agregó.

Estimó luego que, entre los recursos que el gobierno puso antes del feriado bancario para sostener a estos bancos (u$s 500 millones), la asistencia que les otorgó el Banco Central también antes del feriado bancario (u$s 140 millones), y lo que se pagó a los depositantes después del feriado bancario como adelanto de las cuentas a la vista (u$s 270 millones), el Estado tiene en esos bancos unos u$s 910 millones. La semana anterior, directivos del Fondo Monetario Internacional reiteraron que apoyarán la decisión que las autoridades uruguayas adopten con los cuatro bancos que tienen la actividad suspendida.

Asimismo, el presidente Jorge Batlle afirmó que el gobierno no da por cerrada las actuales gestiones y que en caso de no lograrse apoyos externos, «se buscarán otros caminos y otras soluciones». Batlle adelantó que «no damos por cerrada ninguna gestión» y señaló que «es el interés del gobierno de que existan bancos sólidos y que puedan atender no solamente a la función crediticia en Montevideo, sino fundamentalmente en el interior».

El presidente dijo también «si podemos lograr los apoyos necesarios externos para abrir los bancos que tuvieron que ser intervenidos, lo haremos. Si no podemos hacer eso, buscaremos otros caminos y otras soluciones», agregó. El ministro de Economía, Alejandro Atchugarry, también se refirió al tema, señalando que hay un plazo que está corriendo para que esas instituciones se capitalicen. «Hasta esa fecha yo no puedo decirles que van a abrir o que no van a abrir. Creo que hay que ser muy claro, cuidadoso y muy prudente en estas cosas porque hay muchas personas, muchos ahorristas, muchos trabajadores, muchas empresas que cada declaración los preocupa. No hay novedades sobre el tema, no hay que adelantar pronósticos», afirmó.

También la misión del Fondo Monetario Internacional, que estuvo en Uruguay la semana anterior, informó que una decisión acerca de los bancos suspendidos «corresponde solamente al gobierno uruguayo» y que el FMI la apoyará sin intervenir.

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