La baja de la temperatura que se registró ayer alivió al gobierno y a las empresas energéticas, porque la persistencia de días de intenso calor, llevó al sistema eléctrico a operar al límite de su capacidad. Durante esas jornadas, hubo horas en que se debió interrumpirel suministro a Uruguay para asegurar el abastecimiento interno, e incluso en algunas oportunidades se revirtió el flujo y nuestro país fue el que importó electricidad, siguiendolas indicaciones del secretario de Energía, Daniel Cameron.
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Por esa razón, Uruguay convocó esta semana a una licitación para adquirir energía a Brasil, lo que dio lugar a versiones confusas de agencias internacionales. Según fuentes confiables, frente a la situación de los últimos días, y ante la perspectiva de que en marzo se acentúen las dificultades, UTE, la empresa de energía uruguaya, convocó a una licitación para adquirir 700 megavatios a Brasil.
La cifra es varias veces superior a los 150-200 megavatios que ese país importa habitualmente de la Argentina. Pero lo que ocurre es que los 700 megavatios entran en realidad por nuestro país, el único que tiene interconexión eléctrica con Brasil (y por esa cantidad de megavatios), y por esa razón el que tiene prioridad para utilizar ese suministro.
Si no hubiera grandes dificultades, o dicho de otra forma si la represa binacional de Salto Grande no sorprende a la Argentina y Uruguay con una sequía prolongada, este último estado sólo necesitará 150 megavatios de lo licitado. Si de nuevo la represa se queda sin agua como en el otoño de 2004 y en menor medida en el de 2005, los dos países van a necesitar más energía brasileña.
Prioridad
Pero la prioridad le seguirácorrespondiendo a la Argentina, porque la electricidad entra por territorio local y pasa a Uruguay por la interconexión en Salto Grande. Ya el año pasado, el país vecino usó por esta vía energía brasileña, para suplantar la carencia argentina, sin costo por utilizar el transporte local. Ahora la situación queda más formalizada para todas las partes.
Estos hechos ponen en evidencia que la demanda en nuestro país ya toca exactamente la capacidad instalada, de modo que si alguna máquina sale de funcionamiento por un imprevisto, de inmediato debe solicitarse suministro de emergencia de Brasil y Uruguay.
Este último país tendría por ahora reservas de agua en una represa ubicada en el norte del territorio, pero como haría toda autoridad energética, prefiere guardarlas para una contingencia propia.
Brasil, en cambio, no necesita por ahora luz argentina y, por el contrario, puede exportar. En el último acuerdo alcanzado en diciembre con ese país, se aseguró que si Brasil lo necesitara se le entregarían 500 megavatios firmes, 400 interrumpibles y 1,2 millón de metros cúbicos de gas para la represa de Uruguayana, salvo en el invierno en que la Argentina recibirá 700 megavatios diarios.
Problemas acentuados
Los problemas de generación, acentuados por la sequía, obligaron ya en marzo de 2004 a plantear la posibilidad de cortes rotativos o de baja de tensión. Se optó por esta última salida pero se la levantó inmediatamente porque se logró el auxilio brasileño.
Según los expertos, el mes próximo sería de riesgo, aun cuando todas las represas tuvieran agua y estuvieran disponibles las térmicas más importantes. Por eso, desde que empezó la ola de calor, los técnicos miran sobre todo cómo funciona la generación y se realiza el despacho más óptimo para cubrir la demanda. Recién en julio de 2007, habría electricidad adicional para cubrir el crecimiento persistente de la demanda.
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