14 de enero 2002 - 00:00

"Corralito": más flexible, pero sin aumentar retiro de efectivo

El ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, estuvo definiendo durante todo el fin de semana diferentes alternativas para flexibilizar el «corralito», aunque sin llegar a anuncios oficiales. El sábado hubo reuniones en el Ministerio de Economía y ayer en la residencia de Olivos, con la presencia de Eduardo Duhalde para acelerar decisiones.

Trascendió que en los anuncios del gobierno en las próximas horas se permitirá a público y empresas pagar impuestos con los plazos fijos, los que, más allá del cronograma de pagos, se los tomará a su valor original (ver nota vinculada). También se habilitará a ahorristas con plazos fijos (en realidad también a los que, estando en cajas de ahorro o cuenta corriente, se los pasó a plazo fijo con cronograma de devolución) a comprar bienes registrables como autos o viviendas. «Esas modificaciones ya están decididas», aseguró anoche a Ambito Financiero un integrante del equipo económico.

Pero al mismo tiempo en el Banco Central se estudia una medida que puede traer más inconvenientes que los ya existentes: es pesificar los dólares que las entidades del sistema tienen depositados como encajes para hacer frente a los retiros de ahorristas. La pesificación en estudio sería a $ 1,40 de tipo de cambio. Sería negativa esta decisión ya que restaría capacidad de devolución a los ahorristas en dólares, cuando la orden del presidente Duhalde fue precisamente «quien depositó dólares debe cobrar dólares».

Para compensar a los bancos hoy no es posible emitir un bono como hizo México para cubrir las pérdidas de las entidades financieras tras la devaluación. Menos con el dólar ya a $ 1,70. Ahora el gobierno estudió durante el fin de semana otros mecanismos de compensación para evitar que quiebre el sistema.

El equipo económico no sabe cómo, pero analiza que tengan más movilidad los depósitos del «corralito», lo que no significa que se pueda retirar más dinero en efectivo. El sueño de Remes Lenicov es que todo el mundo pesifique sus depósitos a $ 1,40 y se maneje con cheques. Todas las modificaciones giran sobre los siguientes ítem:

• Movilidad

El inconveniente que encuentran en permitir la transferencia de dinero de los ahorristas de un banco a otro; es que los bancos oficiales y algunos privados perderán fuertemente depósitos, lo que obligaría al Banco Central a asistirlos con redescuentos. Precisamente entre las modificaciones que se estudian a la carta orgánica del BCRA -el proyecto se enviará esta semana al Congreso-se incluye la ampliación de los redescuentos que puedan dar a bancos, hoy con un tope en el patrimonio neto de los mismos.

Se analizaba que a los que tienen dinero en las cajas de ahorro, no transformárselo en un plazo fijo para llevarlos al cronograma de devolución, sino habilitarlos para que operen libremente, aunque sea con cheques.

Eduardo Duhalde le pidió a Remes Lenicov que no anuncie ninguna medida hasta no estar seguro de poder cumplirla. Entre mañana y el miércoles estaría definido de qué forma se flexibilizará algo más el dinero inmovilizado desde el viernes aunque ya está asegurado que se podrá comprar bienes registrables, autos y viviendas, con dinero inmovilizado a plazo fijo.

• Más pesificación

El esquema y las reformas en estudio tienden a una pesificación paulatina del sistema financiero. Esto implica que la gente que desea hacerse del di-nero en forma inmediata no podrá acceder a dólares, pero sí a pesos dentro del «corralito», a una conversión equivalente a $ 1,40. Una medida que afecta indirectamente al público es la intención de pesificarles a los bancos los dólares que tienen en el BCRA como encajes. Al gobierno le sirve que aumenten las reservas en dólares -especialmente si pesifica a $ 1,40-, pero los bancos pierden así casi toda la capacidad de devolverles dólares a los ahorristas.

Para los ahorristas que en lugar de dólares reciban pesos a $ 1,40, si quisieran comprar dó-lares en el mercado, se los cobrarán $ 1,90 porque es el precio que la divisa tiene cuando se paga en cheque y no se la compra con pesos billete.
Es decir que quien tenga en el «corralito» u$s 10.000 obtendrá una vez que compre en el mercado libre u$s 7.300 y habrá perdido 27%.

• Brecha

El problema es si el dólar tiende a aumentar de precio y la brecha con la cotización oficial de $ 1,40 se agranda. Prueba de ello es el exagerado spread entre la compra y la venta, que alcanzó a más de 25%. Había lugares donde el dólar se pagaba a $ 1,50 y se vendía a $ 1,80.

En las medidas que se analizan no se contempla aumentar el techo de retiros en efectivo sobre los $ 1.500 ya dispuestos de las cuentas sueldo o $ 1.200 si se extrae de cualquier caja de ahorro o cuenta corriente. La idea es que el público disponga de dinero a través de los cheques o tarjetas de débito. Ya se prohibió efectuar depósitos en dólares (nadie puede pensar que alguien hoy llevará dólares efectivos a un banco) pero desaparecieron de esta manera las cajas de ahorro y cuentas corrientes en la moneda norteamericana.

El gobierno mantendrá firme el cronograma de devolución de depósitos en dólares a partir de 2003 para que los ahorristas desistan de cobrar en esa moneda.

Las empresas podrán pesificar sus dólares en cuenta corriente a $ 1,40 hasta el viernes próximo. En caso contrario,
lo que está por encima de los u$s 10.000 se inmoviliza. Es también un incentivo para acelerar la pesificación. La misma medida regirá para las personas que tienen cuenta corriente, pero la utilizan con fines laborales. Por ejemplo autónomos.

• Créditos sin pesificar

Para no castigar más a las empresas endeudadas en dólares y aliviar a las personas que quedaron afuera de la pesificación, se establecería que el público pueda cancelar las cuotas nominadas en dólares con pesos que el banco deberá aceptar a $ 1,40. Es decir que un crédito personal de u$s 10.000 pasaría a ser de $ 14.000. Así se pondría un lí-mite al aumento de las cuotas, y le quitaría demanda el mercado libre de dólares. Esto debería estar acompañado de un acuerdo con el banco para alargar el plazo del crédito y así evitar un fuerte aumento de la cuota en pesos.

En los últimos días se detectaron situaciones alarmantes:
por ejemplo, los que compraron inmuebles a través del Crédito Confianza o Destino Libre. Se trata de un crédito con garantía hipotecaria, pero cuyo fin no es explícitamente la compra de un departamento. Algunos bancos lo ofrecieron para evitar la solicitud de ingresos por encima de determinado monto y para bajar el riesgo ya que tenían una garantía real contra el crédito. Como el préstamo no se utilizó para la compra de primera vivienda o refacción, entonces no rige la pesifi cación. Todos quedaron al margen del beneficio. En esta situación está una gran cantidad de individuos que accedieron a sumas de entre u$s 30.000 y u$s 50.000.

Obviamente, con un dólar a $ 1,40 los bancos exigirán al Banco Central que les venda divisas a esos precios o los compense por la diferencia con el dólar libre.

• Fondo de liquidez

Ya un grupo de bancos solicitó al Banco Central la eliminación del Fondo de Liquidez Bancaria (FLB), creado para tapar corridas de depósitos aun dentro del «corralito».

El FLB fue creado a fines de diciembre, a través de un aporte de 5% de los depósitos de cada entidad. Pero sólo unos pocos bancos aportaron.
De u$s 3.500 millones que se esperaba recaudar, sólo se juntaron u$s 900 millones.

Entre los pocos bancos que aportaron se encuentran el Citibank, el Río, el HSBC y el Francés. Los oficiales no se hicieron ver y tampoco algunos privados extranjeros, como el Scotiabank y el Boston.

Los que aportaron solicitan la devolución del dinero
porque ahora el BCRA puede actuar como prestamista de última instancia. Esto significa que el Estado puede emitir dinero para ayudar a otros bancos. El temor es que se estudia pesificar esos aportes que se hicieron en dólares al cambio de $ 1,40. También se pide una marcha atrás al sobreencaje vigente para los bancos. Actualmente, si un banco gana depósitos debe encajar 100% de lo que recibió. Es decir que en vez de ganar termina perdiendo depósitos. Esto se hace para que no haya salida de depósitos de las entidades más débiles. El FMI también exigirá la eliminación de este sistema, que implica una verdadera «socialización de la banca».

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