3 de enero 2001 - 00:00

Correo: la CDC se definiría la semana próxima

Esta semana el estudio de abogados que representa al proyecto de unión entre el Correo Argentino y OCA presentará a la Comisión de Defensa de la Competencia (CDC) lo que, aspiran, sea la última porción de documentación para que el organismo apruebe la fusión entre ambas empresas.

Según trascendió, el estudio Klein & Franco -que encabeza el ex secretario de Programación Económica, Guillermo Walter Klein (h)- entregará entre hoy y mañana al organismo que capitanea Diego Petrecolla detalles «íntimos» de la integración de las dos organizaciones, pedidos por la CDC la semana pasada. En las empresas aseguran que, como siempre, la presentación se realizará antes del plazo legal previsto, justamente para tratar de acelerar la definición del organismo oficial sobre la viabilidad legal o no de la fusión.

«Una vez presentados los papeles, a la CDC le quedan tres caminos: aprobarla, aprobarla con condiciones o rechazarla»,
dice una fuente de una de las empresas respecto de la unión. «Además, siempre nos apuramos a presentar lo que nos piden porque simplemente estamos desesperados: así como estamos, los números no cierran por ningún lado.»

El organismo oficial tendría como máximo siete días hábiles para decidir si la documentación es suficiente o no, luego de lo cual se reiniciaría el plazo final para expedirse; según cálculos del mercado, ese plazo se cumpliría como máximo en los primeros días de marzo. Sin embargo, tanto en el Exxel como en el grupo Macri no ocultan sus esperanzas de que la CDC se expida antes de esa fecha.

Las mismas fuentes negaron conocer un proyecto de marco regulatorio para la actividad postal elaborado por la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC). «Tampoco es cierto que lo haya visto (el secretario de Comunicaciones) Henoch Aguiar; el paper no fue girado ni al Correo, ni a OCA ni a la Secretaría», enfatizan los informantes.

De todos modos, trascendió que ese proyecto existiría, que se estaría trabajando en él en la CNC y que entre sus puntos incluiría los siguientes ítem:

Aplicación de las normas ISO para controlar la calidad del servicio, no por producto sino por «proceso» (clasificación, distribución, etcétera). «Obtener la norma ISO es carísimo; sería imposible que tuviéramos que certificar cada producto», admitió uno de los informantes.

Serían los propios usuarios los encargados de controlar la calidad del servicio, denunciando a la CNC las fallas que pudieran detectar en el cumplimiento de las obligaciones contraídas.

Las restricciones a la actividad serían mínimas, salvo las que tienen que ver con el cumplimiento de las normas previsionales e impositivas.


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