Nada podrá hacer olvidar que ayer el NASDAQ llegó a experimentar la sexta mayor baja de su historia y que tocó el mínimo desde el 24 de marzo de 1999. Si hubo una burbuja en el sector tecnológico, ésta simplemente ha desaparecido. No sólo porque el indicador del mercado electrónico perdió más de 40% en lo que va del año, sino que también las que fueron las estrellas de los últimos años, los papeles de Internet, han rozado mínimos históricos, al perder cerca de 60% de su valor promedio en prácticamente doce meses. Si bien las cosas para las blue chips han ido mucho mejor, de todas formas, luego de lo ocurrido ayer, el saldo anual es negativo en más de 10%, entrando nuevamente en lo que tradicionalmente se define como un "bear market". ¿Hubo pánico? Si no lo hubo, lo que pasó se le pareció mucho. El NASDAQ abrió en 2.400 puntos, 4,44% debajo del cierre anterior. Aún con dudas muchos apostaron a que las cosas mejorarían durante la rueda, y una hora más tarde los precios de las tecnológicas se recuperaban 1,36%. Pero los alcistas no pudieron más y el mercado simplemente se desplomó. Mientras de manera masiva los inversores intentaban desprenderse de las acciones tecnológicas, se buscaba refugio en los bonos del Tesoro. En un primer momento, los de más largo plazo (que tocaron momentáneamente su valor más alto del año). Algo más tarde los de corto (que cerraron en el máximo del 2000), resaltando que el temor no fue sólo a la inversión de riesgo, sino lo que es más llamativo, a lo que depara el futuro. El Promedio Industrial, que otras veces sirvió de refugio, simplemente se dedicó a calcar los vaivenes del NASDAQ. Cuarenta minutos antes del cierre las acciones norteamericanas marcaban el mínimo de la jornada, con las tecnológicas retrocediendo más de 7,9%. Lo que todos habían estado esperando/apostando, el ingreso masivo de órdenes oportunistas de compra, comenzó a hacerse sentir, pero no duró más de 10 minutos, y para cuando los operadores comenzaban a abandonar sus puestos para tratar de explicarle a sus clientes lo inexplicable, el NASDAQ perdía 7,12% y el Dow 2,51% quedando en 10.318,93 puntos. ¿Quién fue el culpable? Greenspan, la caída en las ganancias de las empresas, la sobrevalorización del dólar, el cambio presidencial, la renuncia de Artur Levittt a la SEC, el anuncio de que AT&T disminuirá por primera vez en su historia su dividendo, el window dressing, etc.; pero por sobre todas las cosas, la euforia que cada uno de nosotros alimentó en estos años.
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