21 de diciembre 2000 - 00:00

Cruces entre el gobierno y el PJ por las obras públicas y Presupuesto

Chrystian Colombo volvió a intentar ayer, sin demasiado éxito, que los senadores del PJ aprueben infraestructura. Sólo pudo obtener una tímida señal de buena voluntad del sanjuanino José Luis Gioja, que sonó a advertencia. «Tenemos la intención de venir la semana próxima a sesionar y votarlo, pero si hay vetos a los fondos provinciales, olvídense, porque ni hacemos las valijas», lo conminó. El jefe de Gabinete se quedó con las ganas de sacarle una garantía, pero él tampoco se la dio. Lo más importante fue que el diálogo no se rompió en un momento clave (la posibilidad del «decretazo» -ver nota aparte-podría minar la situación).

A media tarde de la víspera, el jefe de Gabinete recibió en su despacho a Gioja y el pampeano Carlos Verna (titular de Presupuesto y Hacienda) con una prioridad: fumar la pipa de la paz. Previamente, había mantenido una charla por teléfono con el delegado de San Juan, en la cual intercambiaron reproches en lenguaje triple X. Con ese clima resultaba imposible seguir negociando el plan de obras públicas a cambio de no podar del Presupuesto 2001 $ 50 millones al interior. Logró apaciguarlos, aunque no se acercaron a ningún pacto.

Castigo

«Ustedes son unos ingratos: cuando nos necesitan, vienen a sobarnos el lomo y, si ya consiguieron lo que buscaban, se agrandan y nos apuran», castigó el jefe de la bancada opositora, vía telefónica. «Encima dicen que los extorsionamos», se ofendió. «Están cometiendo una injusticia», sobreactuó Gioja en los párrafos que se pueden transcribir. «¿Qué les pasa, están agrandados por el blindaje y, por eso, se quieren cagar en nosotros?», siguió levantando temperatura. «¡No tienen idea del porrazo que se pueden dar, si se la creen!», concluyó el sanjuanino en uno de los pocos tramos aptos para todo público. «Bueno, calmáte», lo contuvo Colombo, antes de invitarlo a tomar un café.

«(José Luis) Machinea se la pasa provocándonos con declaraciones por los diarios, pero nos aguantamos y no salimos a contestarle porque no queremos que se incendie todo»
, terminó por enrostrarle Gioja. En vista de que el ministro coordinador había iniciado un camino de conciliación, el peronista bajó los decibeles (llegó a utilizar frases hirientes sobre familiares cercanos de funcionarios) y aceptó el convite a la Jefatura de Gabinete.

Junto a Verna, ya chez Colombo, repasaron algunas alternativas para mantener alrededor de medio centenar de millones de pesos, provenientes del Fondo del Tabaco y de diferimientos impositivos. «Pueden sacar partidas de gastos personales para compensar y que no haya déficit», propuso el pampeano, en alusión a viáticos y gastos reservados del gabinete nacional, susceptibles de tijeretazo, a ojos opositores. El dueño de casa amagó tomar nota. Al final, se saludaron en armonía, pero sin solución.

Por la mañana, en la reunión de bloque, Verna siguió plantado en que no debía tratarse infraestructura, mientras pendiera la amenaza de vetos. En vano, el tucumano José Carbonell procuró revertir la posición predominante. No resultó suficiente el eco favorable que encontró en el neuquino Daniel Baum y el chubutense Osvaldo Sala. «Es cierto lo que ustedes dicen de Machinea, que nos está provocando, y también comparto el enojo por la forma en que nos presionaron para que votáramos el Presupuesto. Además --abundó-, me opongo a que les saquen recursos a las economías regionales, sobre todo porque se trata de plata que sólo obtendríamos en un caso excepcional. Pero no podemos mandar al cajón un proyecto que fue consensuado con los ministros de Hacienda de las provincias y que puede servir a la reactivación», arengó Carbonell.

El santiagueño Jorge Mikkelsen-Loth y la cordobesa Beatriz Raijer no se pronunciaron en voz alta, aunque dejaron establecido que sus gobernadores -Carlos Juárez y José Manuel de la Sota-les habían pedido que apoyaran el plan. Verna, a pesar de su severidad hacia el gobierno, fue uno de los primeros en apoyar la idea de que se votara un cuarto intermedio en la víspera, de manera tal de poder seguir debatiendo más allá de hoy, cuando oficialmente vence el período de sesiones extraordinarias.

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