7 de diciembre 2001 - 00:00

"Cualquier decisión debe tomarse rápido"

José Botafogo Gonçalves hizo ayer su presentación formal ante 300 empresarios argentinos reunidos en el Hotel Alvear para darle la bienvenida como el futuro embajador de Brasil en la Argentina. Asumido en su nuevo rol de diplomático, afirmó que tanto la decisión de dolarizar como la de devaluar la economía argentina no implicarán «el fin del Mercosur». Sin embargo, veladamente, Botafogo pidió que cualquiera de las dos decisiones «se tome rápido».

«¿Qué posición tomará Brasil si la Argentina dolariza o devalúa su moneda?»,
le preguntó Ambito Financiero al nuevo embajador.

José Botafogo Gonçalves:
Tengo orden oficial del gobierno brasileño de no exponer una posición sobre una decisión soberana de la Argentina. Unicamente puedo decirle que cualquiera sea la decisión que tome el gobierno de Fernando de la Rúa, el Mercosur no tiene por qué terminar. Si miramos al mundo, hay ejemplos de integración con diferentes monedas y en convivencia de sistemas cambiarios distintos.

Periodista: ¿Pero no hay dudas de que una dolarización tendría para la relación efectos más negativos que una devaluación?


J.B.G.:
Obviamente, cualquier decisión tendría efectos. Pero en este caso ninguna de las dos decisiones posibles implican el fin del Mercosur. Cuál de las dos alternativas le conviene más a la Argentina es una decisión que tiene que tomar el gobierno local y sobre el que Brasil no emitirá opinión. Lo único que nos preocupa es que se tome una decisión y que se busque un rápido crecimiento de esta economía.

Efectos

P.: Algunas de las medidas lanzadas esta semana tienen efectos directos sobre el comercio exterior. Incluso para el turismo. ¿Cómo evalúa estas consecuencias para Brasil?

J.B.G.:
Vamos a estudiar los efectos en la realidad y en la práctica. Pero las medidas aparecen en una circunstancia donde Brasil le exporta menos a la Argentina, y la Argentina le exporta menos a Brasil. Pero, otra vez, son medidas de emergencia que debemos aceptar. Además, ya hubo cambios positivos.

P.: ¿La esperanza entonces es que sigan cambiando?


J.B.G.:
(Risas.) La esperanza es que las medidas afecten lo menos posible y que las consecuencias de la crisis y sus medidas no contaminen la voluntad política de integración.

P.: ¿Tiene sentido a esta altura discutir sobre la viabilidad del Mercosur en medio de una crisis como la actual?


J.B.G.:
A nadie se le escapa que el proyecto de integración debe llevar adelante modificaciones. Las condiciones coyunturales son malas no sólo en la Argentina, sino en los cuatro países. La Argentina está en seria crisis. Uruguay también está parado. Paraguay tiene problemas políticos importantes que no logra superar en el corto plazo. Brasil no está en la mejor situación y crece menos de lo esperado. Pero si pensamos en este momento en abandonar el Mercosur, estaríamos cometiendo un grave error. Es mejor volver a la visión del bloque como razón estratégica y seguir hacia adelante.

P.: Usted siempre se quejó de no tener interlocutores únicos dentro de la Argentina. ¿No sufrirá esto más siendo embajador?


J.B.G.:
No hay problemas de comunicación, sino de conclusión de problemas. El tema es el siguiente. Tenemos una excelente relación con la Cancillería argentina. Pero hay temas comerciales que se separan y donde hay demoras por parte de la Argentina para dar respuestas.

P.: Debido a la crisis, la Argentina incumplió con su parte del régimen automotor. ¿Brasil va a implementar el artículo que la autoriza a sancionar a la Argentina por este desfasaje?


J.B.G.:
Una solución que restrinja el mercado no le conviene a ninguno de los dos países. Por eso tenemos que negociar alguna alternativa diferente. Estamos abiertos a esto. Pero la Argentina tiene que entender que un desfasaje de este tipo no es compatible con una zona de libre comercio. Por ahora lo tomamos como un problema temporal por la crisis.

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