Estiman que la cuenta corriente cerrará con un superávit de más del 1% del PBI

Economía

Según la Consultora Ecolatina, los saldos de la cuenta corriente volverán a ser superavitarios en lo que queda del 2021. Sin embargo aseguran que los factores que habían influenciado positivamente, podrían no mantenerse en 2022. En ese sentido, se remarca la necesidad de incrementar exportaciones.

Un informe reciente elaborado por la consultora Ecolatina aseguró que el saldo positivo de la cuenta corriente en 2020 y en 2021 contaron con componentes extraordinarios para lograr un saldo positivo. Sin embargo, advierten que estas "ayudas" podrían no mantenerse en el 2022, lo que deberá impulsar la necesidad de aumentar exportaciones para evitar un endeudamiento externo que incremento riesgos de una nueva crisis en la balanza de pagos.

¿Qué pasó en 2020?

La cuenta corriente incluye a todos los intercambios de bienes y servicios entre residentes en Argentina y el resto del mundo. También, contempla los pagos de utilidades, dividendos e intereses entre agentes domésticos y extranjeros. Por último, incluye a las transferencias corrientes sin contraprestación entre residentes y no residentes (como, por caso, las remesas). De esta manera, el resultado de la cuenta corriente (junto con el saldo de la cuenta de capital) equivale a las necesidades de financiamiento del país, cuando es negativo, o las acreencias obtenidas frente al sector externo, cuando es positivo.

En 2020, el saldo de la cuenta corriente fue superavitario gracias a un tipo de cambio mayor. A este factor hay que sumar el derrumbe del intercambio de servicios, especialmente del turismo internacional, que fue uno de los sectores más afectados por la pandemia: a nivel global, los traslados de viajeros se contrajeron en un 74% debido a las restricciones sanitarias. En nuestro país, tanto la entrada como la salida de turistas se derrumbaron 77% i.a. De esta forma, el déficit de esta cuenta en el balance de pagos se redujo a una cuarta parte, mostrando la mínima necesidad de divisas en una década. Si el saldo de turismo hubiera repetido el del año previo, se habrían requerido alrededor de u$s3.100 millones adicionales.

Al mismo tiempo, la consultora señala que el proceso de reestructuración de la deuda implicó un alivio en los pagos de intereses del gobierno. El ahorro del cuarto trimestre de 2020 fue de u$s1400 millones considerando únicamente la deuda externa. "Sin mediar la mejoría debida a las restricciones a los viajes internacionales y el ahorro en los servicios de la deuda pública externa, el saldo de la cuenta corriente habría sido deficitario en alrededor de USD 1.300 M (0,3% del Producto, similar al de 2010 o 2012)", expresó la consultora.

2021 también contó con ayuda externa

En la primera mitad de este año la cuenta corriente exhibió un superávit externo de u$s3.300 M (0,7% del PBI), mostrando un resultado favorable muy similar al de igual período del año previo en términos de divisas. Sin embargo, tres factores impulsaron este dato al alza.

En primer lugar, el turismo siguió prácticamente cerrado: la llegada de viajeros volvió a caer 89% i.a. en comparación con la primera mitad del 2020 y estuvo 95% por debajo de igual lapso de 2019. "Por otra parte, el pago de intereses volvió a ser acotado, dado el nuevo perfil de la deuda surgido de la reestructuración. Esta alejó los pagos de capital en el tiempo y redujo la carga de intereses, dejándole menores vencimientos al Tesoro en el corto plazo. Estimamos que el ahorro resultante para el primer semestre de este año alcanzó alrededor de u$s2.200 M" aseguraron.

Otro de los factores que señalan son el salto de precios de los commodities que terminó con términos de intercambio positivos para el país apuntalando el balance del comercio de bienes. Según el INDEC en los primeros seis meses hubo una ganancia por efecto de los precios de u$s4.200 M.

Qué sucederá en 2022

En la segunda parte de este año, todos los factores que vienen ayudando a la cuenta corriente seguirán presentes. Por el lado del pago de intereses, la deuda externa del Gobierno Nacional sólo devengaría u$s1.700 M (el ahorro por la reestructuración sería de otros u$s1.900 que no se pagarán). Por la cuenta de servicios, el turismo internacional sigue muy limitado y sólo se incrementaría hacia el cierre del año. Por último, en lo que hace a los bienes, los resultados del bimestre julio-agosto fueron muy positivos, con las exportaciones en máximos. Así, esperamos que la cuenta corriente cierre el año con un superávit de más de 1% del Producto.

Sin embargo, las preocupaciones vuelven a aparecer mirando los números para el año próximo. Allí, desaparecerían las limitaciones al turismo y un potencial comienzo del tapering de la FED (un giro hacia una política monetaria más contractiva en Estados Unidos) podría revertir la mejora de los términos de intercambio. Así, más temprano que tarde, de los tres factores que mejoraron la cuenta corriente este año sólo seguiría vigente la baja carga de intereses por reestructuración de la deuda (se proyectan u$s4.000 M en 2022, un monto muy similar al de este año).

Para peor, aunque la facturación es récord, las cantidades exportadas no crecen a igual ritmo (en el primer semestre se ubicaron 1,5% por debajo de 2019). En este sentido, y considerando que en los próximos años se incrementarán los pagos por la cuenta financiera (en principio a los bonistas, mientras que resta definir la conclusión de las negociaciones con el FMI), destaca la necesidad de aumentar las exportaciones y mantener una cuenta corriente positiva. "Incrementar los volúmenes vendidos es la manera más sostenible de hacerlo y evitar un endeudamiento externo que incremente los riesgos de una nueva crisis de la balanza de pagos", concluyeron.

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