5 de mayo 2003 - 00:00

Cupones bursártiles

Prometía ser interesante todo este período que abandonaba los reflejos de una guerra y se insertaba en la problemática política local. A solas con nuestras propias controversias, pasando por esta vez a segundo plano el mundo, se debía encarar una zona de la que marcamos como de inicios en la corta etapa de «Semana Santa» y que debería concluir, ahora, para el 16 de mayo.

Después, sobrevendrá otro capítulo y enlazado directamente a lo que se apueste por las medidas que tome el nuevo gobierno, su incidencia, el rumbo de la economía. Y en este trayecto, donde estamos en el medio, se vio un impresionante camino a las alturas, seguido de un evidente «lunes negro» con la baja de 8%, y a renglón seguido, con ánimos más sosegados, un rebotar de más de 2% durante el martes.

El Merval basculando sobre los «600», después de haber degustado los «650», pasando hasta los «670» inclusive, y cuando estaba muy a la vista la siguiente estación: un resultado que le «tiró de la cola» y lo hizo resbalar de manera poco elegante. Fue la primera vez en el año, que la Bolsa porteña conseguía retomar un recuadro en casi todas las tapas de los diarios y espacios permanentes en todos los noticiarios. La gran noticia, acerca de una caída porque la «segunda vuelta», no contenía al candidato deseado. En verdad, la apuesta de ninguna manera era a una primera vuelta: pero, juntando para la segunda a Menem-López Murphy y no a Kirchner-López Murphy (un detalle que no es menor, en tren de vaticinar lo que venga...).

Tal parece que la fórmula que no estaba en los planes de buenos augurios, era la oficialista, pero ahora se da el caso: de resultar la más sostenida en todos los ámbitos y con alta probabilidad de ganar. Ergo, aquella que no se «votaba» en la Bolsa para sostener un ciclo alcista, es la que quedó con todo a favor, al menos, es lo que se percibe en el ambiente y en estos primeros días.


Como siempre nos sucede, nuestra columna no puede estar recorriendo hoy, aquello que habrá de suceder en la rueda del miércoles así que nos quedamos con las ganas de ver el tercer piso, detrás de la gran baja y el rebote. Si era solamente «técnico», o si con presteza el circuito bursátil había cambiado de orientación y buscando extraer «buenas ondas», aunque las cosas no se hubieran dado como se pretendía en la primera vuelta. En medio de todo, el miércoles 30 era la votación en la Bolsa de Comercio, instalada en cuestiones de fondo en el país y que le restan interés más allá de su propio ambiente habitual. Los discursos suelen variarlos con total «normalidad» los políticos, los saltos de andariveles y de banderías resultan bastante asumidos por todos, pero en la Bolsa también se van adecuando ideologías y argumentos: a los resultados puestos que se van dando. Y, quizás, lleguemos al 18 de mayo con otra apuesta fuerte, inclusive ensayando loas a candidatos que no se deseaban ver en la primera vuelta.

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