6 de julio 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles Históricos

Fecha: 05/02/1998

Se dice que los «tigres» asiáticos van a salir de la crisis a pura exportación, y nada puede existir más peligroso que un tigre que se vea acosado. El mundo debe estar dispuesto a temblar, el comercio internacional se puede convertir en una anarquía de negocios extraños, donde las triangulaciones, los dumping y los bolsones de productos excedentes de esa región conviertan en «fuera de juego» aquello que produzcan -no ineficientemente- países que prosigan dentro de los parámetros normales. Y el que se vea tocado, tocará al siguiente; y no estamos demasiado cómodos como para aspirar a un lugar acogedor en la cadena. De todo esto se habla entre líneas cuando es público, y se debe estar tratando muy seriamente en privado, en las reuniones de sectores o de directorios particulares.

Casi no hay balance presentado donde no se mencione, con énfasis, el caso de la crisis y sus consecuencias, capaces de hacer variar el escenario de modo drástico. No existe un «comité de crisis» formado por funcionarios y empresarios y banqueros más prominentes, al menos formalmente; es posible, que tal nuestra inexplicable idiosincrasia en asuntos como ésos: «Sería mal visto, sería mal tomado, sería políticamente inviable, sería...» ir armando un arca de Noé como lo hiciera él, cuando todavía no llovía. Sin embargo, la mayor potencia de la tierra, el que es rey en lo económico, en lo financiero, en lo bélico, en lo político no tiene vergüenza en forjar tal tipo de cúpulas y difundirlo, con naturalidad. Recordará el lector aquella conformada a inicios de 1997, donde Greenspan y varios notables provenientes del NYSE, del Tesoro, y de los bancos, se reunirán para dictar probables medidas ante una posibilidad de crisis en Wall Street. Si no lo armaron por lo de Asia es, simplemente, porque no se lo imaginaron.

Todo indica que hay probabilidad seria de complicaciones, donde los asiáticos se levanten del desmayo y se pongan a actuar -ahora liderados por Japón, a quien prefieren mucho más que al Fondo Monetario-y prácticamente no quedará renglón donde no nos paguen de alguna manera. Al menos, en lo industrial. Pero todo es una cadena: si la industria decae se debilitan los empleos, cae la facturación de las empresas de servicios, y la rueda que se traba termina por afectarlo todo. Nos avisaron de que hay hielos por delante; a la luz pública sólo decimos que seguimos con el rumbo establecido. No es nuestro viaje inaugural, pero en el tequila no faltó mucho para hacer agua. ¿Estamos preparados?

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