13 de marzo 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Leemos el fin de semana: «Gran Bretaña al borde de la crisis total». Esto dicho en el «El País» de España y por un Tony Blair que está encerrado por diversas cuestiones -no sólo la aftosa- que le han complicado seriamente la vida. Pero, ya en diarios de aquí, vemos otro título que habla de: «Japón al borde de la crisis bancaria», debido a la utilización de grandes sumas en obras públicas, buscando reactivar, y que ahora parecen haber creado un polvorín sobre las finanzas. Toda Europa estudia ya las secuelas de lo que deja la aftosa sobre su ganadería y ya prevén que deberá existir un cambio de rumbo de subsidios futuros, quitando al sector agropecuario para socorrer a los ganaderos. A partir de esto, seguramente habrá efectos cascada acerca de los precios de los productos de tales mercados involucrados y desde Europa hacia el mundo. No están bien las cosas por afuera, nos veremos teniendo que tratar de salvar problemas solos, porque los poderosos -incluidos los Estados Unidos- también deberán estar abocados a lamerse heridas y atendiendo problemas propios. Aquella onda que se promocionó en enero, cuando Greenspan bajó la tasa, sobre que se daban condiciones favorables para la Argentina en lo que hacía a la situación del mundo, se fue borrando.

Nos comentaba el inquieto Dionisio Bosch, que lleva estadísticas de todo tipo y color, acerca del primer día en la Bolsa tras el nombramiento de López Murphy. Y que la repercusión favorable resultaba de las más tibias de la estadística, lejos de otras euforias. Y no es muy sencillo determinar qué le vendría bien al mercado accionario en estos momentos.


Lo correcto es esperar a ver qué tipo de propuestas trae el nuevo equipo y cómo serán recibidas, en un escenario que está especialmente nervioso y mal predispuesto en todos sus sectores. Hasta se ha llegado al récord mundial de decretar una «huelga por las dudas», lanzada por una central obrera y «a cuenta» de lo que vaya a anunciarse. Cierto es que el ministro, y el equipo formado, es demasiado transparente -si se mantiene FIEL a lo que expusieron durante años, en el centro que los nuclea- y tienen ya en contra que no hay factor sorpresa. Como diría Shopenhauer, hay muchos autores «que ya se han leído antes». A menos que exista tapada una carta fuerte que resulte sabia para generar un cambio de expectativas racionales -a modo de shock-, no hay para entusiasmarse con lo que venga. Y en esa controversia que mencionamos ayer, sobre impuestos y crecimiento, chocarán muchas opiniones y fuerzas. Son días cruciales no para la Bolsa, para la Nación (y tenemos el agridulce privilegio de vivirlos).

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