11 de junio 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Todas las empresas hablan de lo mismo en sus balances, aun aquellas que todavía están con utilidades, y la referencia es a la reactivación de mercado interno, que no aparece. Así se fue el período a marzo, y ya estamos en la última etapa del segundo trimestral -que para una buena parte, resulta el de clausura de ejercicio-y puede decirse: la suerte está echada. Sabido es que, a estas instancias, hubo de todo un poco en la economía local, pero nada que se parezca a una reactivación ni tironeo de demanda. De vez en cuando, surge algún dato periférico, como para tirar la idea de que la cuestión ya empezó, pero otras señales se encargan de desmentirlo. Suspensiones y rebajas de salarios están a la orden del día, y hay sectores donde se conocen sensacionales barridas -como en las emisoras radiales-, porque las pautas publicitarias no dan para aguantar a los medios, y porque esas pautas se continuaron adelgazando en virtud de los resultados.

Ante esto, recordemos que los mervales no han retrocedido en el año; al contrario, están con cierta suba cercana a 10% y desarrollando un camino opuesto a las posibles ganancias. Con lo cual, puede darse el caso de estar en un país que sigue con su crisis, pero con muchos paneles cotizantes que suban el precio utilidad, en vez de bajarlo. Lo que lo convierte en menos atractivo para la acumulación, la que se produce cuando las acciones tienen precios por el suelo, de liquidación. Así se comenzó en 1991, partiendo de un Merval en poco más de «90» de marca, que luego tomó tal fuerza como para irse a diez veces más. Hoy está en la mitad, entre lo peor y lo mejor, pero en un escenario que es tan agudo como se viera en muchas décadas.

Sigue siendo muy singular el alto nivel de resistencia de nuestras especies, a sabiendas de trimestres que no cambian el pronóstico empresario y con futuro ciertamente muy difuso sobre la reactivación.

Ahora se jugará la hora de la verdad de la segunda mitad del año, apuntada allá por marzo como que sería la zona de aguardar la reversión. Sin embargo, hace poco, el ministro de Economía habló de unos «tres o cuatro meses» para ver un cambio, y esto traslada expectativas a más allá de la entrada al segundo semestre. No es fácil encontrarle perlas a un mercado que valora bien lo que viene bien en los balances, dejando a muchas dudosas también con cotización interesante. El nivel del año juega a favor de perjudicar a las carteras, pero parece jugar en contra de que existan mayores interesados en una plaza que mantuvo sus índices bastante más arriba de los del país y muchas de sus empresas. Curiosa dualidad de beneficio-castigo que deberá destrabarse.

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