7 de julio 2001 - 00:00

Cupones Bursatiles

Fecha: 18/5/'98

En otros países, y esto lo comprueba quien tenga oportunidad de acceder a publicaciones diarias de los mismos, los funcionarios siguen con mucha atención los sucesos de la crisis asiática, sus derivaciones, las posibilidades de que otro grande -como China- entre también en un tirabuzón complicado. Y las réplicas posibles que sentiremos en nuestra región. Hoy por hoy, y el tequila fue una prueba seria, las facturas se pagan ente todos (quizás, el mejor reaseguro que han encontrado los fuertes para que los débiles también corran con los costos de sus errores, o de sus fiestas).

En la contratapa de Penny Lu, ella decidió recoger párrafos de un asesor del Ministerio de Hacienda de Chile, quien con crudeza y sin rodeos hace una exposición previniendo a la opinión pública sobre toda la madeja actual y qué podría llegar a suceder con su propia economía. A tal punto que se anima a manifestar, aunque no figura en los párrafos extractados, que si el proceso de crisis se ahonda: sería la hora en que Chile debiera replantearse toda su política económica. Vale decir, la posibilidad de ser pragmáticos y dinámicos para los cambios, aunque se esté atado a un esquema que fue el más exitoso de estos años en la región. ¿Y por casa? Y bueno, todo parece estar asegurado con la convertibilidad, nuestros funcionarios se dedican a otro tipo de alocuciones, muchas veces se la pasan lanzándose dardos entre ellos. Otros tienen siempre a flor de labios las próximas elecciones. Y así seguimos, como si fronteras afuera no estuviera pasando demasiado.

Y esto es lo verdaderamente preocupante, porque más allá de los problemas -que todo el mundo los tiene- la falta de previsión para tejer hipótesis y enfrentárselas en su momento con planes previamente forjados, no es nuestra costumbre. Y parece que seguirá sin serlo, o si algo se tiene, parece que la gente no tiene derecho a estar debidamente informada sobre qué le espera a la Argentina en un posible reparto de frutos amargos. Y de qué modo se podrá digerir el mal trago, y qué papel corresponde desde ahora ensayar a los habitantes del país.

A veces, cuando los temas se tocan, lo que se desliza es que todo está bien, nosotros somos como insumergibles, los demás tienen sus problemas y que se las arreglen. Nada nos puede herir demasiado, y no hay razones para preocuparse. Abogamos por otro tipo de criterio y de conducta de funcionarios, porque en el mundo están sucediendo hechos muy graves y también llegan a la región austral. O llegarán.


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