9 de agosto 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Otro arranque de semana donde las aspiraciones y suposiciones de muchos operadores se pegaron de frente con una locomotora bajista que abordó tanto a los bonos argentinos -ergo, riesgo-país- y prendiendo fuego a los mervales, que cayeron más de 3% en una rueda: ¡una rueda donde se votaba hasta la mañana misma, que resultaría favorable, en función de lo acontecido el fin de semana!

El divorcio entre la teoría y la práctica de estos tiempos económicos argentinos roza ya un límite poco sospechado. Y se nos aparece como un duelo entre la vida real y la virtual, con abrumadoras muestras de triunfos de la primera sobre la segunda. Otra caída estruendosa de la frase sobre «es un problema político...», rodando varias figuras juntas que apoyaron con euforia dialéctica la gestión del gobierno y jugando a resolver situaciones sólo con la lengua, no con el bolsillo y la chequera. La respuesta del mercado en su conjunto fue lapidaria ese lunes, tirando los índices hacia una nueva franja en la escala de valores y ubicando los mervales en tren de rondar los mínimos de una década. Hecho que, trabajado por los técnicos de lo bursátil, siempre implica un riesgo amplio de derrapes violentos.

Mucha preocupación en las caras del ambiente y con una lógica rabiosa: si la respuesta fue ésta, tras la ley sancionada, tras el apoyo de Estados Unidos, tras el apoyo europeo, tras la bendición del Fondo, ¿qué nos espera?

Pero, claro, parece que se equivocaron de dirección en el Cono Sur. Y volvieron a cometer los errores de la educación básica en su formación. Confundieron la Capital de la Argentina con Rio de Janeiro... ¡y los muy incultos le llevaron 15.000 millones a Brasil, en lugar de dejarlos aquí! ¿O no se equivocaron? ¿O aquí dejan palabras y más palabras de admiración, pero ni un sólo dólar, y consolidan a los demás que nos rodean? Es muy intrincado establecer qué está sucediendo y qué tipo de juego se está llevando adelante. Ya no es posible pensar que las cuestiones de la terrible recesión se solucionen sobre la base de leyes sacadas con tirabuzón o diplomáticos poniendo la cara en la foto. Con Patacón o bonos federales, el enchastre solamente se amplía; al peso de las reacciones sociales, el clima se hace más denso y, encima, hay que creer las mentiras del Central sobre que aquí nadie toca los depósitos o nadie pasa a dólares, o a cajas de seguridad.


Ni el mercado ni el grueso de la sociedad están creyendo una décima de lo que se intenta inyectar. Es una verdad a la vista.

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