3 de junio 2002 - 00:00

Cupones bursátiles

Quizá debería privilegiarse más el silencio y la serenidad, que la desesperación por bajarle líneas a todo. Las aguas bullen y solamente se perciben comentarios de superficie, sin tener principios de soluciones efectivas y rápidas. Nosotros optamos, en todos los órdenes, por volver a las raíces. Creemos en la teoría de los ciclos y su repetición perpetua, aunque disfrazados de otras maneras, acorde con las épocas. Y es lo que hace creer a unos cuantos que los de ahora hemos inventado casi todo, o que se ven cuestiones nunca vistas. Por ejemplo, tropezamos con este concepto que queremos compartir con el lector y ver si opina como nosotros, que es de simpleza absoluta, pero de valor esencial. «Cualquier sistema bancario, para funcionar de manera económica racional y sin tropiezos, debe adaptarse a la organización económica del país...». Esto, quien lo dijo, Sir Otto Niemeyer, pero ¿quién fue semejante personaje y con galardón nobiliario inglés? Pues, nada menos que el mentor del Banco Central de la República Argentina. Para 1931, con la decisión argentina de fundar una entidad mayor y regente del sistema, el ministro de Hacienda Uriburu proyecta un sistema basado en la revaluación del oro y siguiendo lineamientos del que había elaborado Otto Niemeyer para Brasil, en tiempo atrás...

De paso, viene bien el recordatorio, porque nuestro Banco Central tuvo inauguración oficial el 6 de junio de 1935, e inició sus operaciones el 31 de mayo. Justo, se cumplen años en estos precisos días. El caso es que desde la intención de 1931, pasaron cuatro años para verlo en la realidad. El director del Banco de Inglaterra, tal el cargo de nuestro personaje, fue invitado por el Dr. Federico Pinedo a visitar por cuatro meses la Argentina, acompañado de varios especialistas ingleses. Y partió de estos lineamientos, el diseño de nuestra entidad mayor. Pero, cabe apuntar que sobre lo indicado y proyectado por los ingleses, se incorporaron normas propias y que resultaban mucho más adaptadas a nuestra realidad. Lo más relevante: el proyecto Niemeyer solamente solicitaba a los bancos un balance de situación. Pero, aquí se le adosa la «Inspección de Bancos», con plenas facultades para auditar a las entidades. En general, lo aconsejado era sumamente laxo, lo realizado fue mucho más exigente. Lo aconsejado era de afuera, lo aplicado fue de aquí mismo. Prueba de que hubo épocas más serias y más independientes en las tomas de decisiones, protegiendo nuestra seguridad nacional y tomando del exterior sólo lo más adaptable. Volviendo al concepto, «cualquier sistema bancario, debe adaptarse a la organización económica del país». Lo que habla de la carencia de modelos universales, trasplantables de manera total, y se impone hacer funcionar mecanismos que se ajusten al tipo de economía que se posee, más allá del tipo estándar. Nunca oímos hablar de esto, sino de lo que «se usa en el mundo»...

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