1 de octubre 2002 - 00:00

Cupones bursátiles

Que el organismo que debe regular, vigilar, defender los intereses del ciudadano y consumidor, frente a sociedades que tienen que prestar servicios esenciales, públicos, privatizados, nos endilgue a todos: un impuesto al cheque que debe pagar cada uno en cabeza de sus titulares, es una muestra gratis acerca del modo en que se han revoleado las prioridades y los principios, en esta Argentina del descalabro total. No vale mencionar demasiado acerca de la resolución, porque todos la habrán visto, u oído, en días pasados. Como es para las del gas, podrá serlo para las otras, y así sucesivamente, los impuestos terminan por engrosar los gastos de una familia. Ganadores: las sociedades anónimas y el fisco, que no deja de percibir lo suyo. Grandes perdedores: todos los habitantes de este suelo, al que uno parece estar ya «alquilando», ser un intruso en su propio país. Pasible de recibir más castigo, después de todo lo que nos ha caído encima en estos años. Posiblemente, no haya pedido de «apagón» por esto, ni manifestaciones en el Obelisco, que vienen de querer protestar contra el aumento de tarifas: y, si se lo observa como desde un mirador exterior, hasta se da el absurdo de protestarle lo que resultaría menos discutible. Pero, dejarles pasar aquello que sí no admite ningún argumento favorable, por parte de los que sancionan semejantes normas. Las tarifas fueron abrochadas de modo vil, por nuestros propios funcionarios privatizadores, lo escribieron en las condiciones de la licitación. Recuérdese la tarifa valor dólar, o el ajuste según inflación de Estados Unidos. Con la devaluación, no aparece como defendible la posición de no dejarles aumentar en absoluto, aquello que se les ha devaluado mucho más que el propio peso con que cobran, porque también vino la inflación. En cambio, no es posible irrigarles a todos los ciudadanos la obligación de pagar un impuesto al cheque, que cualquier empresa privada debe afrontar mensualmente. ¿Una negociación? ¿Una compensación por la tarifa? No es la manera de tutearse con las reglas, con la Justicia, con los principios... eso tiene un perfil de arreglos subterráneos, que abre paso a cualquier otro tipo de arreglo...

Hace días comentamos los desvíos de legitimidad, de ética, de transparencia en la cotización pública, que se han venido dejando pasar por nuestros organismos: prácticamente, se les aprobó a las sociedades cotizantes cuanta nueva forma de usos y costumbres, se propusieron. Siempre, claro, en beneficio de las mayorías. Cuando se lee la leyenda
lo propuesto por la sociedad, está siendo objeto de estudio... póngale la firma que si se cambia algo, serán los aspectos mínimos de forma, pero el fondo queda como lo requieren las compañías. Que poseen enormes, idóneos, pícaros, departamentos legales y que buscan todas las entrelíneas de las disposiciones, para entrar por los huecos y jugar con las ambigüedades. Es legal, se dirá entonces, sí, pero un enchastre para el espíritu y diafanidad, que precisa un sistema de oferta pública. Amén.

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