16 de diciembre 2002 - 00:00

Cupones bursátiles

El eterno esquema del «medio hacer» arreglaría las cosas como para que el nuevo titular del Banco Central ocupe el sillón por cuenta solamente de quién lo nombró: mientras, en el Congreso, se quedan observando la película y cajoneando cualquier discusión que le pueda deparar un verdadero respaldo al recién llegado. Primera prueba para un joven operador de mercados, formado en sociedad de inversiones internacional y que parece tener la sangre caliente, del que no ha recibido demasiados disgustos en su vida. Al menos, en la vida profesional, que es la que pasará a ser pública desde un cargo semejante ¿Sirve presentar algún plan de renegociación, armado por quien no puede obtener un respaldo contundente, unánime, de los poderes de su país? Será una buena pregunta que en estos momentos, quizás, ya estén tratando de responderse los acreedores que deberían intentar pactar algo con la Argentina. Que algunos economistas, analistas, empresarios, banqueros, de los que de inmediato los medios enfrentan a la opinión sobre el que llega, consideren que está bien seleccionado: es solamente un cierto apoyo de la «platea» del club, cuando entre los directivos de la entidad hay una buena parte que no se juega a convalidarlo.

¿Tuvo que ver esto con una Bolsa que arrancó mal la semana y la tornó peor, en la tercera rueda? Difícil, si se piensa en un mercado que ha hecho oídos sordos a situaciones todavía más conflictuadas. Pero, si lo que aparece -en el camino de un Merval que tenía sueños de «550» para cerrar ejercicio- es una tónica vendedora viniendo desde adentro, desde la simple especulación bursátil que sopesa precios y ganancias realizadas, todo tipo de novedad más o menos contraria, puede abrir más la brecha. Así como en una plaza alcista, se resaltan las buenas nuevas -por nimias que sean- y se suavizan las ondas contrarias. Que es, justamente, lo que venía haciendo el parque de operadores hasta terminar noviembre.

Lo que más puede resaltarse, hasta el miércoles, es que se operó una contracción de volúmenes de manera llamativa. Y si esto, en ciertos términos, coincide con la ortodoxia de una relación «volumen-precios» que tienen que desplegarse en las mismas direcciones, un título de tapa de
Ambito del miércoles, quizás puede agregar una desmotivación precoz. No ya por la falta de consentimiento de nuestro acomodaticio Congreso, que prefiere jugar de afuera, sino por lo que nuestro diario definía como «Paraíso para ahorristas: plazo fijo pasa de 18% a 30%». La causa, asociada a lo estacional del año, la necesidad de más efectivo y un cambio de marcha en ofrecimiento de renta fija que -tal vez- haya hecho una reacción sobre muchos de los que ganan bastante en estos meses, y en ciertos papeles, para resguardarlos y con buena renta. Se verá cómo sigue esto, pero es una semana «rara».

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